FUERA DE JUEGO
Enchufaos
En casa tenemos un radiorreloj que nos sirve de pista por ‘si se va la luz’. Quizá hasta la expresión es arcaica. Si se pone a parpadear, y pierde la hora para reiniciarse con un 0:00, es la prueba de que se cortó el suministro y pueden generarse problemas, por ejemplo, con lo que haya en el frigorífico si hemos pasado días fuera.
La preocupación quizá es hoy algo así como una cicatriz de otros tiempos. Se pasan literalmente los años sin que llegue el temido desfase horario que avisa del apagón. Pero igual que ocurre con la pirámide poblacional, también existe una mayor percepción, cuantos más años se tienen, sobre ese problema de los cortes de suministro imprevistos.
Hace décadas, aquella autarquía, y las prioridades decretadas en la escasa electricidad disponible, generaban una inseguridad en el suministro que era tan conocida como clamorosa. Hoy se viven situaciones así en lugares con conflictos de estabilidad en todos los órdenes y sentidos, como pueden ser lamentablemente la inmensa mayoría de los países alejados de Europa o del norte americano.
Quizá sea un buen indicador de que las cosas funcionan o no. Cuantos más recortes de derechos y libertades, más apagones también.. informativos y de electricidad. Incluso el alumbrado público nocturno es un buen termómetro para comprobar cómo van las cosas por ese lugar que visitamos...
En un mundo desarrollado resulta imprescindible un suministro de luz abundante y garantizado. Para poder atender a lo más íntimo, estimado e imprescindible que tenemos: nuestro móvil. Para ese microondas que nos da de comer, el frigo que nos facilita seguridad o la tele que nos abre una ventana al mundo exterior.
La duda es cómo conseguirla. Me resulta impensable que haya personas a las que no les preocupe el futuro del Planeta. Con mayor o menor carga de egoísmos, como ocurre en todos los asuntos. Para tener energía hay que producirla. Toca medir bien las cosas y ser sensatos. A nuestra ministra y vicepresidenta, que puso el candado a las minas, ahora se le enciende la bombilla nuclear y defiende que sí le vale. Como en tantas cosas fundamentales, el sesgo que genera la venda ideologizante es muy dañino.