Diario de León

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Saben, creo que Pedro Sánchez y los suyos tienen miedo y de ese miedo se deriva la sobreactuación. Un miedo que se evidencia en la presentación, por parte del PSOE, de una batería de medidas legislativas destinadas a borrar de un plumazo algunos de los fundamentos de nuestro sistema jurídico. Lo evidencia la pretensión de suprimir la figura de la acusación popular, esa que ellos mismos han utilizado contra el PP en tantas ocasiones a lo largo de los años. Al igual que el PP la ha usado contra el PSOE. Saben, acaso se debería reflexionar sobre los límites de la acusación popular, pero en otro momento, no cuando al Gobierno le conviene. El PSOE también ha anunciado una nueva Ley Orgánica de «Garantía y protección de los Derechos Fundamentales derivado de Acciones Judiciales Abusivas». ¡Toma ya! Y para no dejarlo ahí se «impedirá» que se admitan querellas basadas en recortes e informaciones de prensa. Claro que llegan tarde o acaso es que no se han enterado que el Tribunal Supremo ya dejó sentada doctrina sobre este asunto. Quizá, de esa «batería» de propuestas merece la pena detenerse en la supresión del delito de ofensa contra sentimientos religiosos. Tendrán que explicar si se trata de ofensas a cualquier religión o solo a la católica. No veo yo a los adalides de la propuesta, tan valientes como para atreverse a faltar la religión islámica. La cuestión es si se añade a esta supresión la que propone Sumar: derogar los delitos de injuria contra la Corona.

La realidad es que lo que intenta el Gobierno es «atar corto» a la Judicatura, porque me parece que tienen miedo. Miedo al resultado que pueda derivarse de los asuntos que afectan al gobierno y familia, y que están en estos momentos en los tribunales. Así de simple y evidente. En uno de sus muchos ejercicios de irresponsabilidad a los que Sánchez, su Gobierno y sus socios independentistas, ya nos ha acostumbrado, el intento de desprestigiar a los jueces señalandoles como enemigos e intentando su control. Al igual sucede con los medios de comunicación, Los que les aplauden hasta con las orejas y les hacen la ola son dignos de confianza, de la suya, claro. Los que ejercen un periodismo crítico son enemigos a batir.

Algún día, porque Sánchez también «pasará», habrá que evaluar el daño de este Gobierno a las instituciones y la convivencia ciudadana. La cuestión de fondo es que a pesar de su «manual de resistencia» a Sánchez le afectan todos los casos de corrupción y malas prácticas que están siendo investigados por los tribunales. Claro que su reacción es típica en las autocracias: cortar las alas del mensajero y cerrarle la boca. La gran pregunta es si lo conseguirá. Y la otra gran pregunta es cómo es posible que quienes siempre han estado en la vanguardia de la lucha por la libertad hayan «comprado» el discurso falsario: o Sánchez o la extrema derecha. ¿De verdad se lo creen? Las medidas desesperadas evidencian miedo.

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