CORNADA DE LOBO
Sicilia y León
Hace ya diez años que unos empresarios, ahuyentados de la escena regional por los exagerados pellizcos que se exigían para pillar licencia o contrata pública, rebautizaron a esta comunidad de Castilla y León precisando su perfume mafiosillo y dejándola en «Sicilia y León», calificación que resucita cada poco si llegan juicios de las trágalas y cazuelos que tanto se rifaban en despachos de la Junta. Y así, tras el vergonzante caso «Perla Negra» que condenó a tanto sinvergüenza, llega ahora la tocinada de las renovables bautizada como «Trama Eólica». Y tan largo lo fían el tribunal y once mil folios de sumario, que el juicio se prolongará desde septiembre hasta enero de 2026 en cincuenta sesiones y con diecisiete encausados (alguno ya condenado en anteriores y suculentos mondongos) a los que se acusa de «prevaricación administrativa, blanqueo de capitales, contra la hacienda pública, cohecho y pertenencia a organización criminal», solicitándose penas de 138 años de cárcel y 848 millones de euros en multas. Sólo les faltó algún muerto, aunque un eminente que se disparató sí cupo en estos meneos autonómicos. Y en cuanto a tarifas, ojalá se hubieran quedado en el riguroso 3% de los catalanes. Aquí del 9% parriba no era raro.
No es tan exagerado, pues, lo de «Sicilia y León». Y como argumento para alentar al independentismo cazurro no lo hay mejor. Secesión en bandeja. Gracias. La Castilla navegante y corrupta en sus puentes de mando la pintan aquí la cara con tanta evidencia, que del escándalo al desánimo sólo hay ese peldaño que han de bajar tantos en esta región camino de otros horizontes, región que, así las cosas, ¿no es lógico que se despueble?... Y ahí sale entonces el alcalde de la capital de los cazurros atizando con su «solo» y la legalidad de la autonomía cazurra. Dice que así se lo indican sus expertos y lo exige una mayoría transversal en la que cabe todo tipo de cazurros, cada uno con su cazurrez y su cazurrés. Y no dijo «clamor popular» por no falsear al cazurro, que por lo común calla y aguanta, esconde opinión, reburdia, rezonga, mira al lado, pregunta qué cuesta... y a lo mejor se lo piensa.