Diana Alonso, discapacitada: "El trabajo en la ULE me hace sentir incluida"
Diana Alonso Barrioluengo es la primera con discapacidad, física e intelectual, que trabaja en la Universidad de León gracias a una convocatoria pública. La joven de 21 años tiene una larga historia de superación desde ante de su nacimiento.

ramiro «No ha sido solo esfuerzo personal, es también la familia, la escuela, el fisio y otros muchosn apoyos y Proyecto Convivo»
Todo iba bien hasta que Diana cumplió nueve meses y Conchi y Julio vieron que su hija dejó de mover la mano y la pierna izquierdas. Un traumatólogo dio con la clave y una resonancia desveló que una zona del cerebro de la niña estaba vacía, como un agujero negro. Posiblemente era la ‘cosa extraña’ que les había asustado en el embarazo. Tras descartar una operación, el hospital Niño Jesús de Madrid diagnosticó hemiparesia izquierda y un jarro de agua fría de incertidumbre. «No sabían qué podía pasar». El tiempo despejó la incógnita. Los problemas motóricos afectaban al desarrollo intelectual de la niña. La familia inició una lucha sin cuartel para minimizar el impacto. Buscaron especialistas. Con un año empezó fisioterapia a Madrid, luego en Ponferrada y, desde los dos, en León, con Rubén Carracedo —Fisiorama—, logró que Diana aprendiera a nadar, con un brazo, a los ocho años. Dos operaciones de la extremidad en Barcelona corrigieron la postura, no tanto la movilidad.
La implicación de los monitores de la Escuela Española de Esquí fue decisiva para que aprendiera a esquiar y poder disfrutar en familia de esta afición «Somos de Redipollos y nos gusta esquiar; si Diana no podía hacerlo, nosotros tampoco», explican. Su hermana Julia, menor que Diana, ha sido un puntal en este reto y en otros.En la escuela infantil Carlos María idearon recursos, como letras con lija, para facilitar su aprendizaje, al colegio Antonio Valbuena, centro de referencia para alumnado con discapacidad motórica. Tuvo apoyos escolares hasta la ESO y el Bachillerato en el IES Juan del Enzina. Gracias a la ayuda de Atam, la asociación de Telefónica que apoya a la discapacidad, recibió estimulación y terapia piscológica. Aprobar la PAU fue un hito, pero llegó extenuada. Toda su vida estaba organizada y su madre era su ‘gemela’ escolar.Todo lo que hacía Diana, lo repasaba con su madre día tras dia y curso tras curso.La excelente memoria de Diana fue la piedra de toque. «Parece mentira. Pero ha sido producto del esfuerzo de muchas personas y de un consumo de recursos a los que no todas las familias pueden acceder. Nosotros, afortunadamente, tenemos dos sueldos fijos», comenta el padre. Después de la PAU hizo un ciclo superior de asistencia a la dirección. Pero le faltaba algo: relaciones sociales. En 2023, a través de compañeras del instituto, conoció el Proyecto Convivo y su vida dio un giro. Al fin, podía disfrutar del ocio y otras actividades. La asociación le abrió las puertas a las oposiciones restringidas para personas con discapacidad. «Me presenté a unas generales, a las de la Junta y a la única plaza la de la Universidad», explica.A la tercera fue la vencida. Logró el puesto de personal de administración y servicios en la ULE. Desde febrero, trabaja en el Rectorado. «Me siento bien, me han hecho adaptaciones y me siento incluida», apunta la joven. Su objetivo en la vida es «ser autosuficiente y autónoma». Pide más esfuerzos para la inclusión real: «Aunque tengamos limitaciones, podemos desenvolvernos». Pide que «nos tengan en cuenta a la hora de sacar plazas», especialmente el Ayuntamiento de León que, por ahora, no cumple. Y tiene obligación.