Elegía del Chrysler 180
León nunca fue de gabachos, aunque no quedó cura sin R-5, o campesino y repartidor con Cuatro Latas y dos ca(v)allos; para proyectar los egos, los alemanes, que hicieron de Volkswagen el primer ensayo sociológico de cómo quedarse con la pasta sin necesidad de llevar la cartilla al banco de la baja Sajonia. Aún se cruza algún Passat de la ele, LE-L, de cuando los escaparates comenzaron a pintarse el morro por encima de las posibilidades de la trastienda; donde no, se bajaron las trapas, que fue en casi toda la provincia; el segundo modelo de Passat fue quinto de las primeras sesiones de masaje de la Junta. El coche del pueblo; el automóvil de las dos mentiras, calcularon enseguida los críticos que calaron el concepto Das Auto. El León que iba a ser y se quedó a medias se subió al Chrysler, al 180, y a su trote por carreteras sin arcén, su estómago para vacas flacas, su cara de tanque y su interior de yate, y las noches que hizo luz mientras un depósito cubría todas las verbenas posibles de Santiago a la virgen de agosto y san Roque con la casettte de los Calis en modo auto reverse. Y su sed de mecherín. Visto de lejos, aquello sí que era autonomía, y no lo que le chulean a León. Imposible no sentirse un momento protagonista en Starsky&Hutch. Eso fue; eso es. Modelo alemán y el modelo USA, siempre en el frontispicio de nuestras voluntades, aunque la idea genial de Chrysler, en vez de Michigan, se horneó en la cadena francesa del Simca; el viaje de vuelta de la egalité, la liberté y la fraternité. Tiene que llegar un yanki a quitarle la careta de arancel al atraco del IVA; el del fondo de inversión que toma el mando en Berlín se desdice en un día de la promesa que le llevó la cancillería, mientras Trump emprende una cruzada de lealtad para cumplir frente al globalismo. Nada mejor para medir la política; si acaso, actualizar la colección de chalés de ZP desde que dejó de conspirar en el Musgo o recuperar las cartas de 2018 a Elon Musk para que trajera a León la fábrica de Grunheiden, que debe estar por la zona de Alemania que vota a la CDU para que haga lo mismo que los socialistas. Como aquí, vamos.