Diario de León

EL RINCÓN

Antonio Pérez Henares

Antonio Pérez Henares

La memoria covid que quieren enterrar

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Sánchez, el desenterrador de momias franquistas del siglo pasado, quiere enterrarnos la memoria doliente del covid, al igual que quiere hacer con la sangrienta de ETA. A los asesinos etarras nos los quiere hacer pasar por beatíficos príncipes de la la paz, y a la inacción, mentira, ocultación del dolor y la mortandad con trinque y corrupción añadidos durante la pandemia venderla como ejemplar y heroica actuación gubernamental y, por supuesto, personal. Y si lo vivido aquellos primeros días del covid fue terrible y hasta repulsivo, lo que ahora nos pretender colocar como relato veraz es una infamia aún mayor. Es una burla a nuestros muertos y un insulto a nuestro dolor.

Aquello lo vivimos y lo sufrimos todos. A quienes osamos levantar la voz ante la evidencia de lo ya era una letal realidad nos llamaron catastrófistas y nos señalaron como enemigos de la sociedad. Perdónenme el apunte personal: aquella fue la razón por la que decidí abandonar, asqueado, las tertulias de televisión. Los esperpentos se iban superando unos a otros, al tiempo que se prohibía el sacar imágenes de lagrimas y ataúdes, ¿recuerdan ustedes la escandalera y los feroces ataques a El Mundo publicó una foto de ellos o se pilló a Rajoy y se le acusó sin casi de criminal, dando un paseo a solas alrededor de su casa? Se preconizaban fiestas en los balcones y en el colmo de la falta total de empatía con el sufrimiento, un entonces alcalde de Guadalajara, ahora ex y colocado como diputado, ordenó amenizar las calles de la ciudad con una disco-movil que con alegres canciones recorría los barrios, donde en cada portal moraba una familia que no podía ni velar al ser querido que acababa de morir. «Salimos más fuertes», a lo mejor aún le suena a algunos.

Y ahora, cinco años después, por dónde nos han salido. Pues por donde siempre y con lo mejor que saben hacer, su fórmula exitosa y habitual: mintiendo a calzón quitado, lavándonos el cerebro, dándonos el cambiazo de recuerdo por patrañas repetidas una y mil veces e intentando cargar el muerto y utilizar el dolor para destruir a quien les planta cara y temen de verdad. A eso se han dedicado estos días de atrás y en ello seguirán. Tapando sus vergüenzas, las de Sánchez, las de Carmen Calvo, las de Simón, las del inexistente comité «asesor», las de Illa y toda la parva ministerial, la de Pablo Iglesias y aquella solemne y televisada asunción de la exclusiva y nacional competencia sobre todas la residencias y en el colmo de la obscenidad las de los Abalos, Koldo y cia sacando tajada ademas. ¿Y a quien se le intenta colgar el sambenito hasta de asesina? Pues ¿a quien va a ser? A quien le tienen verdadero pavor. A Ayuso, que como presidenta de Madrid fue la que primero dio la alarma.

Los humanos tendemos, por mera autodefensa, a olvidar y no querer rememorar lo que nos hizo mucho daño. Esta intentona de revolvernos los muertos y echarlos sobre aquella que odian y temen me parece que les ha salido mal. Hemos hecho memoria y recordado. Colgarle los 120.000 muertos, fueron bastantes más, a Ayuso ha podido ser demasiado hasta en este olvidadizo pueblo español.

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