Diario de León

AL TRASLUZ

Eduardo Aguirre

Eduardo Aguirre

Tres son tres

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Debo aprovechar la columna de hoy para aclarar algo. El pasado jueves presenté un libro y empecé informando al público: «Al salir de casa mi mujer me ha dado directrices… la primera, ¡haz pis antes! Ya saben, cuando estás más cerca de los setenta que de los sesenta todo son nilos y niágaras. La segunda: Si mencionas a tus padres, hazlo a toda velocidad que si te detienes empiezas con los pucheros…». Oído, cocina. Y pasé a hablar del libro. Al final del acto, ya en la firma, alguien me preguntó: «¿y la tercera?». Al principio, no sabía de qué me hablaba. «¿La tercera guerra mundial…?», contesté intrigado. Y siguieron preguntándome por ella. Me había zampado una directriz. Hay que salir merendado de casa. Mecachis. Hablar sin papeles tiene estas cosas. Ya en casa, no dejaron de llegarme whatsApp preguntándomelo. ¡Ni que hubiese sido una promesa electoral! Y el fin de semana tampoco pararon. Aquí es donde mi lectora centenaria estalla, como si lo viese, y clama: «¡Suéltela, ya, recorcholis! ¿Voy a tener que cascarle con la cacha?». No, calma. La tercera directriz era esta: «No te olvides nada». Parafraseando a Elvis… me olvidé de no olvidar.

Ayer, Marta me ha aleccionado socarrona: «como este jueves presentas el libro en Madrid, llama para que vayan a esos cuatro amigos de juventud a los que llevas 40 años sin llamar…». Lo hice. Cogí la vieja agendina. Llamé al primero: «Hola soy Eduardo…». Me espetó sin darme tiempo a más: «¡Me debes 20 pesetas desde 1980!, más lo intereses… que en euros hacen…». Uf. Llamé al segundo: «Eduardo… Eduardo… ¿eres uno que llevaba pantalones de campana y una camiseta de Naranjito?». Más uf. Llame al cuarto: «Allí estaré, pero te aviso de que estoy sordo y no sabré si hablas de Cervantes o de física cuántica… ¿mi taxi lo pagarás tú o la editorial». Aún más uf. Debí mandar palomas mensajeras. Es broma, qué maravilla hablar un rato y volver a reírnos, porque lo esencial no cambia, pese a las goteras. Gracias, viejos amigos de Madrid. Diga lo que diga la canción, la distancia no siempre es el olvido. Espero.

Lo importante es no despistarse en las tres directrices del amor, pues en esto no cabe eso de una menos Canarias. Aquí, tres son tres… más los anexos.

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