Diario de León

TRIBUNA

Oswaldo Smarrelli

Economista. MSC Gerencia

Dinámicas contemporáneas: decadencia o evolución

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«La historia sigue un ciclo de nacimiento, desarrollo y decadencia» así opinaba el filósofo italiano Giambattista Vico, sobran evidencias históricas de momentos de esplendor y estabilidad seguidos de crisis y transformación, algo así como que no avanzamos en línea recta, solo transitamos en espirales, cambiando de formas, pero repitiendo patrones. Es probable que hoy estemos transitando uno de esos espirales en los que el mundo parece desmoronarse, Winston Churchill decía «cuanto más atrás puedas mirar, más adelante verás» y así encontramos eventos como la caída del Imperio Romano, la Revolución Francesa o el colapso de la Unión Soviética, momentos donde el mundo experimentó incertidumbre y preocupación por el futuro, en estos casos, la tensión fue antesala de un cambio profundo, quizás doloroso, pero necesario. El presente nos muestra la guerra en Ucrania, conflictos en Medio Oriente, auge de extremismos políticos, debilitamiento de la confianza en instituciones y tantas otras circunstancias que reflejan crisis y desencuentros en el mundo, a pesar de la globalización que prometía unirnos, pero que en su evolución ha expuesto nuestras vulnerabilidades y lamentablemente ha acentuado divisiones mediante la creación un entorno global de desinformación, medias verdades y/o mentiras que se propagan como virus. Quizás esto sea uno de los mayores problemas actuales, la erosión de la verdad como valor fundamental, ya lo decía Miguel de Unamuno «Vivir sin verdad es no vivir» y hoy la desinformación está al alcance de un clic, la manipulación de datos en las redes sociales es una realidad que amplifica el sesgo y fragmenta la verdad en tantas versiones como actores en juego, incluso sobre un mismo hecho.

Nuestra sociedad es un laberinto de contradicciones para jóvenes y familias que enfrentan desafíos sobre el futuro, casos tangibles lo vemos en la moda, valores en disputa, debate entre estructuras ortodoxas y modernas, ritmos musicales con sus videoclips y letras, modas ideológicas o tendencias woke que han dejado de ser expresiones culturales para convertirse en potentes vehículos de influencia que aparentemente actúan bajo la bandera de la inclusión y la modernidad pero promueven mensajes que diluyen valores fundamentales, estos hechos así como la banalización del esfuerzo y la imposición de ideologías extremas están penetrando la juventud, sumergiéndola en un relativismo sin límites donde lo correcto e incorrecto depende del capricho del momento. Mientras esto sucede, la mayoría de gobiernos y organismos miran hacia otro lado, por conveniencia o cobardía permitiendo que estas corrientes dicten nuevas normas sin un mínimo debate sobre sus consecuencias futuras, y no se trata de oponerse al cambio ni de censurar la evolución cultural, sino de cuestionar si estas tendencias realmente aportan a la construcción de una sociedad más justa y equilibrada o si, por el contrario, están erosionando los cimientos de la responsabilidad, el respeto y la verdad. Este escenario, exige asumir acciones valientes para defender a la familia y garantizar un buen futuro para las nuevas generaciones, potenciando su capacidad de cuestionar para que puedan crecer y desarrollarse con sólidos valores en una sociedad donde la verdad y la justicia no son en muchos casos la moneda de cambio. Hoy, cualquiera con un perfil en redes sociales y un par de frases motivacionales bien estructuradas puede proclamarse experto, sin formación ni la experiencia de haber enfrentado pruebas que forjan un verdadero especialista, estos falsos gurús que prometen cambiar tu vida en cinco pasos, enseñarte las diez leyes infalibles del éxito o revelarte el secreto para volverte millonario están acumulando seguidores día tras día y en su recorrido moldean mentalidades con discursos superficiales y llenos de promesas, son una epidemia, se creen capaces de todo, pues muchos de estos, se apoyan en la magia de la inteligencia artificial que les permite generar obras maestras en segundos y el problema no es la IA en sí misma, sino su uso irresponsable, ya que, en manos de quienes realmente buscan aportar conocimiento, la inteligencia artificial es un instrumento poderoso para la educación y la innovación pero en manos oportunistas, se convierte en un vehículo peligroso principalmente para los jóvenes que se están creyendo el cuento del éxito y felicidad instántanea y que el esfuerzo se reemplaza por atajos. ¿Estamos frente a una generación que confía más en un influencer que en verdaderos especialistas? ¿Construcción de un mundo irreal de sabiduría instantanea? Ahora, ¿Dónde queda la autenticidad y la experiencia?, debe seguir dando la lucha por la verdad en medio del ruido digital, muchas veces con voces opacadas porque la verdad con su complejidad y matices, no es tan atractiva como el espectáculo que ofrece una receta mágica de unos cuantos caracteres, con título de impacto y llamado a la acción o un video editado para generar emociones rápidas. Urge valorar el conocimiento real antes que la mediocridad disfrazada de sabiduría termine definiendo la realidad, es hora de reivindicar el valor de la experiencia, la preparación y la verdad, antes que el mundo se rinda a la era de los falsos sabios. Efectivamente estamos en tiempos de incertidumbre y crisis, pero no hay mejor oportunidad para el cambio que la crisis, por lo tanto, el cambio es inevitable, la dirección que tome depende de nosotros. Si queremos un futuro basado en la verdad, la ética y el respeto a la dignidad humana, debemos empujar hacia ese lado, lo contrario es quedarnos como simple espectadores.

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