Falta de previsión y ahorro que sale caro
Conductores y peatones de la ciudad de León padecen atónitos la multiplicación de socavones y la acelerada degradación del asfalto en sus calles y rotondas. Una sucesión de desperfectos que convierte la circulación en una prueba de sorteo de baches y de resistencia de neumáticos. Cierto que el invierno ha sido duro para las condiciones de conservación de las calles, y no menos cierto que el abandono del tradicional mantenimiento y el racaneo a la hora de emplear materiales de alta calidad en los remiendos que se ejecutan ofrecen como resultado un lamentable estado de las vías urbanas.
El deterioro se extiende por toda la capital y sus rotondas hasta tal punto que la previsión inicial de inversión en asfaltado para los próximos meses, que superaba en poco los 4 millones de euros y ya se había recalculado en al menos 7 millones, es ahora también insuficiente según los técnicos. Otro incremento millonario con cargo a las arcas públicas que tiene mucho que ver con la privatización del mantenimiento de las vías por parte del actual equipo de gobierno municipal, que ha dejado de lado el tradicional goteo de arreglos de las brigadas de obras. Sin reparos a tiempo, cada bache acaba convertido en socavón que exige mayor intervención.