FUERA DE JUEGO

Carlos Frá

Cuando Koldo bajó a la mina

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Si el efecto mariposa augura consecuencias de su aleteo a nivel planetario, a nadie debe sorprenderle el auténtico tsunami que se lo lleva todo por delante tras la irrupción de un pterosaurio en el despacho que pilota el mundo, que es ovalado. Ha conseguido sumar para la causa del libre comercio hasta a los menos previsibles. Con su arancelazo parece que se olvidan de sus afanes hiperreguladores generadores de una forma de actuación en Europa que lastra su presente y amenaza su futuro. Tanta ansia legalizadora deriva, de manera paralela, en una ingente burocracia que expulsa y bloquea inversiones del más alto nivel, pero que también llega a las pymes, como ha puesto en evidencia la marca mítica Sargadelos, que se declaró asfixiada al tener que emplear más tiempo y recursos en pelear lo colateral que en su verdadero proyecto empresarial. Europa debe despertar, pero no será fácil cambiar las tendencias de este otro gigantesco dinosaurio.

El Estado tiene la función de corregir los excesos en las libertades. También en el comercio. En esta provincia hemos visto las aberraciones y las consecuencias del capitalismo salvaje, con un capo del ladrillo y otro del carbón. Daría para un manual de malas praxis, incluso en las administraciones públicas, donde se miraba para otro lado... Quizá en Asturias se haya dado algo de esto ahora que vuelven los ataúdes a la bocamina. A pesar de los silencios cómplices, que están poniendo en evidencia a más de uno tan exaltado en otras ocasiones. Tuvo que ser la zorra la que avisase de la extracción de huevos del gallinero. Victorino Alonso alertando contra el carbón pirata...

Toca mirar para otro lado, desde hace más de un año, con un panorama político en el que vuelven a los noticiarios las profesionales del sexo pagadas con dinero público. Con destrozos hoteleros en un Parador. Desde el caso del Tío Berni ha llovido mucho, nunca mejor dicho, y los silencios ponen en claro dónde está cada uno. De nuevo escenarios de la prehistoria política, con corruptelas, cuñados y secretarias que gestionan algo más que cafés. Con los Koldos volvemos a lo más hondo del pozo...