Diario de León

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¿Cómo pudo suceder? Eso es lo que me pregunté la primera vez que visité Mauthausen. Caminando por aquel campo de la muerte sentía el horror teñido de dolor y desesperanza de lo que estuvieron allí, entre ellos una cifra que ronda los cinco mil españoles. De ahí que la reciente visita de los Reyes a Mauthausen 80 años después de su «liberación» debería no solo ser un homenaje a las víctimas, sino palanca de reflexión sobre la locura que arrasó Europa, la civilizada Europa, bajo las botas alemanas, la civilizada Alemania, fervorosa bajo la batuta de Hitler.

A esas primera veces se sucedieron otras más y en todas las ocasiones no he dejado de preguntarme y de preguntar: ¿Cómo fue posible? ¿Cómo pudo suceder? No, no podemos olvidar, y para no olvidar es necesario, imprescindible, conocer ese pasado más allá de la conmemoración de la liberación de los campos de exterminio como lo fue Mauthasen. Y es que las conmemoraciones duran un día, y al siguiente se olvida lo que se ha conmemorado.

Creo que fue en 2023 cuando se estrenó una película: La zona de interés dirigida por el británico Jonathan Glazer, en la que se narra la historia de Rudolf Höss, comandante de Auschwitz, que vivía junto a su familia en una casa pegada a los muros del campo de la muerte. Lo terrible de la película es «ver» a una familia que vive en una confortable casa, ajenos a los asesinatos que se llevan a cabo a pocos metros de su jardín.

Las secuelas de la II Guerra Mundial dejaron un rastro de muerte y sufrimiento, y no está de más recordar, aunque ahora sea políticamente incorrecto, que a Europa la «salvaron» las tropas rusas y las norteamericanas. Así de claro. Por eso ochenta años después es imperdonable que se pretenda ignorar el sacrificio de Rusia. Y se ignora ese sacrificio pasado para castigar en el presente a Putin por invadir Ucrania. Como si una cosa tuviera que ver con la otra. De manera que vuelvo a revindicar el conocimiento de la Historia, pero no una Historia al albur de lo que conviene políticamente hoy. Los hechos son los hechos. Y reconocer el sacrificio de los rusos entonces no supone exonerar a Putin y a los suyos de sus políticas de ahora.

No me cansaré de repetir que es un peligro dejar el conocimiento de la Historia en manos de los políticos. Pero vuelvo a la visita de los Reyes a Mauthausen y una vez más hay que reconocer que el Rey don Felipe siempre está dónde tiene que estar.

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