LEÓN VERSO
El blanco y negro de León
Otro funeral en León que no esperó a la esquela; lo del azúcar estaba escrito en las estrellas desde que nos hicieron recitar de carrerilla a Fischler y Fischer, él y ella, que no eran primos aunque parecían parientes semánticos. Santa María, la más lejos, la más devota; Franz Fischler, austriaco del Partido Popular, como Feijóo, que mulló casi toda la metralla que nos ha inyectado en vena la Unión Europea hasta destruir la vida que conocimos; la agenda 2000, madre de la 2030, abuela de los rojipardos, a la orden de las sandías luteranas y socialistas que han arrasado occidente. Luego, llegó Mariann Fischer, danesa, con las rebajas; que qué era eso de joder el medio ambiente para regar la remolacha, y la OCM del azúcar, y el deber de europeos de ceder cupo a los brasileños, y otras ocurrencias del banquete de Doha, y el colocón ecolo jeta que vuelve a sacar la patita con el Mercosur. Hace falta tener muchos huevos para liquidar la azucarera después de predicar 30 años que hacía falta el agua para el cultivo. En una competición de idiotas, León sigue sin rival. Dirán que no lo vieron venir, enfrascados en conspirar contra el leonesismo en la agrupación local. Pues ahí lo tienen, con la Sepi de segundo accionista. ¿Y de quién depende la Sepi? Del mismo que la fiscalía. Será andancio que el último bastión azucarero caiga con un gobierno del mismo color que el que cerró las otras. A la puerta del tanatorio, recuerdo ver desde la ventana del aula la hilera interminable de tractores con sus seis mil kilos por remolque a la espera de entregar el sudor de un año en la molturadora de Doctor Fleming. El último capítulo del León que creyó en el futuro, aquellos miles de paisanos que bajaban con mono azul y botas de labradores a combatir la espera con café en el cruce de Michaisa. Dan ganas de llorar. Sin consuelo, por las cartillas de Caja León abrasadas en la hoguera; dan ganas de lloran, por esta nueva incursión mesetaria que no está dispuesta a dejar en León nada en pie. Ayer, Fanjul, en la reunión de primera, nos leyó el último responso: descanse en paz el León del blanco y negro; el negro del carbón; el blanco del azúcar.