Adormidera aquí
Me maravillaban de crío las plantaciones de adormidera que surgieron legalmente en esta tierra en los años 50 de prorrogada postguerra en carestías. Las conocí en el Torío, en el Porma o Curueño y también en el Omaña. Eran pequeñas estampas afganas entre cultivos tradicionales y pradería antigua, campos tupidos de flor que aquí llamaban «amapola real» y que aún después de extinguidas aquellas concesiones sembraban nuestras paisanas en tiestones, jardinetes de calle o en sus huertos por darles color y florón de altura. Aquellas adormideras fueron fruto de la adversidad y de la necesidad de autarquía después de que la Onu decretara férreo embargo económico contra el régimen de Franco, así que las farmacéuticas españolas (al igual que los cerveceros con el lúpulo) debían concurrir a los carísimos mercados negros mundiales para adquirir sus necesarios opiáceos. Pues cultívense aquí adormideras, decretó aquel Régimen apercollado.
Ya conoce el lector que hoy ya se plantea el cultivo de la adormidera como agricultura rentable y alternativa a esa remolacha que mandan al cuerno con el cierre de la última azucarera leonesa. Experimentan con ello en Valcabado con 37 hectáreas sembradas (en las dos Castillas ya se cultivan legalmente 8.700) y se promete un futuro prometedor, dadas las condiciones de suelo y clima de esta tierra, algo que ya se demostró con el lúpulo que redujo su producción nacional casi sólo a esta provincia, la mejor sin duda para su rentabilidad, cultivo del que ahora pretenden también pillar cacho los andaluces. Y por la misma razón son estos suelos también los mejores del país para cultivar cannabis, tanto el destinado a la industria del cáñamo (se cultivó y se abandonó hace veinte años en la ribera del Esla) como al de uso farmacéutico o recreativo en el que canadienses o suizos, por ejemplo, nos llevan considerable ventaja. Hace ya años bromeaba sobre este asunto con Matías Llorente (cumplido el año de su adiós, ¡cómo le echa de menos tanta gente!) y le sugería la marihuana en alternativa a esa remolacha o maíz que estancan el futuro agrario leonés. Creo que hoy lo consideraría.