CUERPO A TIERRA
El cuento de la lechera
Lo de recuperar la Estación de Matallana como parada término de la vía estrecha que vertebra toda la montaña central y buena parte del alfoz de León cada vez tiene peor pinta. No vamos a decir que nos lo olíamos desde el principio porque la verdad es que parecía una gran idea, en la que merecía la pena creer: un tranvía urbano que aumentase la movilidad, redujera el tráfico de vehículos y diera servicio a las que son las dos instituciones más visitadas por los ciudadanos: la universidad y los hospitales. Crisis, cambios de gobierno y, últimamente, la desidia de un ministerio dirigido por un ex regidor de Valladolid inamistoso y hasta enemistado con nuestro alcalde, pese a decir ser del mismo partido, han supuesto que tengamos vías y trinchera, pero ni anuncio de vagones que circulen por ellas. Una década larga con el cuento de la lechera del tranvía a cuestas hace que ya se pueda considerar una reedición u homenaje al «virgencita que me quede como estoy», con los convoyes de Feve llegando al menos hasta el centro de la ciudad como siempre lo hicieron. Al menos se habrían ahorrado los quince millones de euros tan alegremente invertidos en el adecentamiento del entorno de una estación que se cerró y no tiene visos de reabrirse jamás.
El asunto, según los políticos, se está horneando desde hace mucho tiempo a fuego lento, y uno se pregunta si más bien no los estarán orneando, sin la hache, lo cual viene a resultar rebuznarlo a todo trapo y a todo volumen por alguna razón oscura que nada tiene que ver, en realidad, con el asunto. En una novela de Jiménez Lozano se describe el procedimiento a la perfección, que consiste en una táctica político-empresarial que todos hemos visto muchas veces. En las palabras del sabio abulense: «un planning estratégico y prospectivo, que era decir un proyecto que se aireaba primero de una manera aparatosa, y luego se dejaba como desfallecer, con una doble finalidad: distraer la atención de otros proyectos mientras se realizaban». No sé, a uno se le viene a las mientes de inmediato todo eso de haber sacado a la Feve de su estación en el centro de la ciudad y los terrenos que ahora, con sus calles recién estrenadas, serían urbanizables y que supondrían un pelotazo de unos cuarenta millones de euros para la ferroviaria del Estado.