Diario de León

FUERA DE JUEGO

Más gasto social, ¡no! por favor

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Escuché una vez a un experto, en no sé qué, que un humano del siglo XXI recibe cada día tanta información como la que llegaba a uno del Medievo a lo largo de toda su vida. Más allá de las previsibles consecuencias patológicas individuales, podría hablarse de una imprescindible deriva hacia la amnesia social —aunque sólo sea por hacer sitio— que facilita las cosas a trileros, mentirosos y demás chusmas que nos rodean a diario.

Muchos de estos son promotores y defensores de esas memorias torticeras que emplean minuciosamente su bisturí para separar buenos y malos, marcando la hoja de ruta para avalar cosas como poner una calle solo a los míos, olvidando que hubo más episodios próximos en el tiempo, por ejemplo, con los afamados milicianos a los que el entonces Estado toleraba ser jueces y verdugos de las madrugadas.

El problema es que, de manera inapelable, el tiempo pasa. Y llega el olvido. Se funden con la niebla las estirpes que dejan herencias envenenadas. El esperpento del procés nació del populismo moncloita que compró voluntades tragándose el sapo del Estatut. Ahora afloran lodazales de nuevo de tanta tragadera para retener el poder.

Eran también los tiempos en los que el peronismo aún campaba a sus anchas en Argentina y expropiaba yacimientos petroliferos abriendo conflictos que desembocan ahora en indemnizaciones millonarias. Los Kirchner rinden cuentas en los juzgados a la vez que sus homólogos españoles, con unas proclamas demasiado equiparables, señalando culpables en una judicatura a la que quizá ha llegado la hora de pedir perdón tras tanto difamarla. Es el todo vale para amarrarse más fuerte al sillón. Aceptando lo que sea. Somos los ‘Santos’, aunque alguno ya esté dentro de la prisión. Es lo que tiene el poseer la verdad absoluta.

Y para evitar cualquier grieta, se tira de chequera pública y se paga lo que sea. Con ese gasto social. O sea, pagando más y más cada día a los socios.

En este eterno retorno de lo igual vuelven las filesas, roldanes, eres... Eso sí, con mucho por conocer aún de los entresijos de los ‘tan odiados’ fósiles: los combustibles de Venezuela y los arrancados a las entrañas de las montañas leonesas, con demasiado aún en ‘negro’ que nunca se esclareció.

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