Diario de León

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Cuando un niñito nuestro se hace una herida en el dedo y sangra un poco como saliéndosele por ahí el alma pequeñina o se cae de la bici y se desuella una rodilla, suena un alarido que nos desata en alarmas y se nos sale el corazón por la boca, se nos hace fuelle paranoico el respirar y salimos corriendo al ambulatorio más cercano o al hospital. La pupita de un niño se hace además trágica calamidad si es la abuela quien le cuida. Pero si además es un niño de los que se lleva el cupo fatal de cada verano al ahorgarse en una piscina o descalabrarse en excursión que se le prometió feliz, se nos cae encima el mundo entero como catedral derruída robándonos toda fe y renegando del Dios injusto y canalla que no respetó la inocencia llevándose una vida al Limbo de los angelitos que maldecimos o negamos y nada nos consuela. Todo llanto de niño desgarra y nos conmueve. Maldito verano. Maldito destino. Maldita muerte.

¿Qué pensar entonces del alarido de ese otro mismo niño que vive su verano en una Gaza sin piscinas ni excursiones desangrado tras un bombazo infernal en su escuela, que muere en una balacera judía o pisoteado bajo un tropel de bocas desesperadas que confían alcanzar algo de comida bazofia con un cacharro renegrido entre voces de hambre en un puesto de ayuda humanitaria?... ¿qué pensar ante ese niño de dos años en brazos de una madre seca que ya gastó todas sus lágrimas y de sus ojos sólo sale un grito mudo de terror resignado, niñito cuyas flaquísimas costillas remarcan y dibujan el arpa del diablo y en cuya carita ya está esculpida la talla de una calavera?... ¿qué furias y venganzas no se alojarán en las entrañas vaciadas de su padres, de sus hermanos atónitos y amigos con los que jugaba entre cascotes o del pueblo que corre a desescombrarle y amortajarle en esos fardos de sábana blanca que tapizan aquellas calles que ya no son calles, sino cementerios?... niños gazatíes, pobres niños... ¿cuántos miles enterraron ya?, ¿qué Cielo cruel dictó su sentencia de muerte?, ¿cómo no maldecir a ese cruel Yahvé con que se absuelve un Netanyahu en sus masacres?... ¡maldito sea él hasta que goce del infierno que ha creado!...

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