CORNADA DE LOBO
Poca noticia de él
Mientras nos inundan noticias sobre las intempestividades de un Trump delirante que hará en la Casa Blanca un salón de baile para 800 almas sin alma colmando ahí su horterez de dorados a la vez que manda dos submarinos nucleares a la puerta de atrás de Rusia amagando petardo al culo... sobre Netanyahu guisando sangre con escombros y convirtiendo el hambre en hacha de verdugo... sobre la cerrilidad de Putin demostrando que la guerra es gran negocio prorrogable... o sobre las vacaciones lolailas de un Sánchez pachón en Lanzarote, los aranceles con estertor en las Bolsas, la siembra de braseros forestales por media España, la rehatíla de temas veraniegos con chiringuitos, viajeros, dietas, bronceadores, asgaya de ahogados, turismo agobiante, caloras asesinas... mientras el tambor informativo mamporrea lo consabido, un personaje que irrumpió hace tres meses con desparrame mediático (del papa León XIV hablamos), parece dejar de ser noticia de primer plano y sólo alguna gacetillas de él se cuelan en teles o papelses: que si congregó a influencers católicos para cristianar las redes, que si bendijo ayer a más de un millón de almas púberes en el Jubileo de los Jóvenes, que si ha vuelto a veranear en Castel Gandolfo con piscina y cancha de tenis al que le gusta jugar, que si condenó a Israel por bombardear una iglesia católica exigiendo concluir la guerra en Gaza... y poco más. Pero no hay noticias de calado hondo que sacudan los cimientos de una Iglesia que él exigió adelgazar, incluso desaparecer, para que Cristo vuelva a ser el centro. ¿Es que se está gobernando por los cuatro principios del mandatario astuto?, esto es, «pisada de buey» (no tiene prisa, sabe lo de «salida de potro burgalés y parada de burro manchego»), «ojo de halcón» (mira lejos a su atrás escondiendo su adelante), «diente de lobo» (morderá a la carcundia convocando un concilio agitador no tardando) «y hacerse el bobo» (reutiliza viejos ropones tranquilizando al inmovilista para desnudarse por dentro y volver a los pobres como objetivo prioritario del Evangelio). Esto cree intuitivamente Claudio B., que fue fraile antes que cocinero.