Diario de León

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Sigue asombrando que Nerón decidiera quemar Roma, la seña del imperio, sacando alborozado su lira para animar a las llamas con trinos de pésimo poeta. Pero había algo más que delirios de psicópata: el pelotazo urbanístico de reconstruir la ciudad a su modo con nuevo palacio imperial, Domus Aurea, limpiando y arrasando de paso el abigarrado suburbial de casa cutre de mucho maderamen con migrantes llegados desde los confines del Imperio. Palacios o templos de piedra libraron del fuego, claro. Despues escurrió culpas acusando de incendiarios a los cristianos y así justificó su primera persecución (y ahí le copia Feijóo viendo sólo incendiarios a troche y Gobierno a desmoche para solucionarlo él todo decretando persecución a perrosantxes). Pero Nerones sobran hoy con ganas de arrasar ciudades a fuego. Uno, Netanyahu quemando Gaza a puro bombazo mientras saca ante los micros su salterio hebreo cantando salmos babilónicos para que vean todos que es Yahvé quien atiza el fuego y lavándose él las manos en la palangana de Hamás que, curiosamente, está vacía porque el gazatí ya no tiene siquiera agua para beber y aún menos para lavarse su cara tiznada. O Putin, otro Nerón que tal baila y canta, haciendo llover drones incendiarios sobre ciudades ucranias mientras reza antífonas con su papa Kiril II para que Dios bendiga su fuego sagrado y purificador. Y ahora, aquí, estos incendios que devoran pueblos enteros. ¿Hay Nerones entre nosotros?... Dice el Seprona que «hay tres tipos de focos y la mayoría provocados»; uno: el de la propia naturaleza, tormentas y rayos (sin añadir que ahí el único culpable es Dios); dos: acción humana involuntaria, agricultura y temeridades (culpables idiotas); y tres: el más común, incendiarios sociópatas que antes gozaban in situ de su crimen y hoy lo ven grandioso con tanta tele, difusión y efecto llamada, junto al aumento del «turismo del desastre» (nunca culpables por no detectables). Vaya, ¿nos quedamos así más tranquilos con diagnóstico tan preciso?... ¿de verdad no hay más?... ya, ¿y la pirómana política forestal que sale de despachos y desgobiernos?...

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