AL TRASLUZ
Sin grilletes mentales
No hubo arcabuzazos en el coloquio que moderé sobre El cautivo, aunque coincidiera con el aniversario de la batalla de Lepanto. Todo fue ejemplar intercambio de opiniones, y no solo sobre el beso chapuzón entre Cervantes y Hazán Bajá. Una actividad para nuestros mayores, programada por la Gerencia de Servicios Sociales y la Universidad de la Experiencia, en el Centro de Día II. No hubo homofobias, solo preguntas lógicas y reflexiones legítimas. Espero haberles aclarado la diferencia entre una biografía académica y una hipótesis artística. La prueba documental solo es necesaria para historiar; a la ficción le basta lo plausible, el logro narrativo. Además, Amenábar no mantiene que Cervantes era gay, sino que en determinado contexto de cautiverio y ante determinado captor pudo actuar de cierta forma.
José Manuel Lucía, asesor filológico y biográfico de la película, presentó esa misma tarde, en el Ateneo de Madrid su excelente ensayo — Cervantes íntimo, en cuyos agradecimientos aparezco — lo digo no por presumir, sino para chinchar a los homófobos. Entre otros, estuvo acompañado en la mesa por Amenábar —autor del prólogo-. No pude asistir, y lo siento. Todo debería quedarnos a tiro de piedra, pero sin chichón. En fin, en Navidades volveré a reclamar a la Asociación de Cervantistas que nos proporcione a cada asociado un cervanmovil. «¿Para hablar con los colegas de Soconusco?», apostillará el ectoplasma de Avellaneda. No para hablar, sino para asistir. Batman tiene batmovil; los gongoristas, gongopatinete; aquí el que no corre, vuela… ¿va a ser un cervantista menos?
Sí, qué ejemplar comportamiento en el coloquio el de nuestros mayores. Qué bien argumentaron, qué respetuosos. La edad hace aún más libre al corazón que ya lo era. Si nadie debe ponerle grilletes a su propia naturaleza, ¿qué derecho tenemos a ponérselos a la de los demás?
La hipótesis de la película rebosa admiración. Amenábar nos ha dado una obra de arte de creatividad. Desde el cervantismo, solo cabe el agradecimiento. ¿Irrespetuosa porque Cervantes bucea con el rey de Argel? No. Lo injurioso habría sido decir que no sentía ni padecía, que nunca rio, que jamás perdonaba ni sentía compasión… bueno, y que era del Barça.