Diario de León

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Me llovió algún chuzo al bies inclemente por desvelar aquí que esa tonada del «Todos somos de León», hecha ya himno de orgullito cazurro y añoranza floja, es un indecente robo de música y letra que algún huérfano de ingenio e inconfeso robaperas le hizo a la «Cantiga de Marín» compuesta en 1929 por un gallego emigrado a Argentina... es decir, de leonés tiene nada, aunque vino después alguien diciendo que es canción tradicional nuestra que ya enseñaba «don Rodrigo», ¿?, ¡!, demostrándose una vez más la tantísima tradición que es sólo pura invención y pillaje de ropajes para vestir a un desnudo... Y otro chuzo me llovió por sostener un otrosí evidente: que el «Himno a León», compuesto en 1934 (y «de León» y oficial de la ciudad desde 1978) es otro plagio vergonzante al copiar la entrada de «Los sitios de Zaragoza» (a su vez plagiada de «Le chanson de l'oignon», canción de la cebolla, célebre marcha de la Revolución Francesa), pillando Odon Alonso el resto de su música de una marcha militar austriaca... y en cuanto a la letra de Pinto Maestro, ¿qué decir?... va sobradita de grandonismo ya de inicio («Sin León no hubiera España», que suena como a cantarle a la nación entera el «chúpame la minga, Dominga, que vengo de Francia») y robando historia («La fama cantó su hazaña con clarines de victoria: ¡León escribió la historia de Covadonga a Colón!», que es como decir que Pelayo era de Villadangos y que León financió al genovés sus tres carabelas), o que la lengua de España nació aquí («y en sus labios cobró vida el hermoso lenguaje español», como si la lengua castellana fuera una mal parida y que la empreñó la leonesa, o sea, el lleunés), para alzarse ya en delirio con lo de «Tierra hidalga, tierra mía: estrofas del romancero, desde Guzmán a don Suero, va tremolando el honor» (¿un Guzmán que fue mercenario del moro y al que historiadores sitúan hoy su cuna lejos de aquí?; ¿y un Suero chulo y matachín al que esta ciudad desterró?, o sea, tremolando honores, ooole)... en fin, una letra que casi nadie se sabe y que, como se dijo, se brinda más a cantarla a boca cerrada o con el típico lorolo de grada vocinglera disimulando vergüenzas.

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