Diario de León

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No debería extrañar a nadie que el alcalde de León más de derechas desde Juan Morano haya encontrado resguardo antes en la Junta, donde manda el PP, que en el Gobierno, en el que sobrevive el PSOE. José Antonio Diez, al que solo le resta por privatizar el servicio de Intervención, que ha asentado el establisment del empresariado para mayor negocio de los eleteuves (Leoneses de Toda la Vida) que dominan la ciudad desde antes de los 80, que gusta de capillitas y formaciones marciales, que sabe que le votan al otro lado porque parece uno de ellos, se ha convertido en el protagonista de la convención nacional socialista gracias a la torpeza desde su partido. No le invitaron a hablar, sino sólo a asistir y le brindaron la excusa perfecta para, antes de marcharse a Ayamonte, a un congreso de cofradías de Semana Santa, airear que no quieren que participe porque, según su discurso, defiende a León. Falta que lo consiga, a la vista de los resultados efectivos que se exigen a un alcalde.

Diez vuelve a esconderse para evitar el enfrentamiento cara a cara. Lo hizo con la Autonomía Leonesa. Entretenido en moranear el leonesismo, en usufructurarlo para propio beneficio, el alcalde se ha escaqueado de reivindicarlo donde debía. No lo hizo en los dos últimos congresos provinciales, ni en el autonómico, ni en el federal, ni en ninguno de los comités en Valladolid o Madrid donde podría haber levantado la mano para abanderarlo. Sería asumir una derrota que lo dejaría expuesto a la evidencia: quedarse y reconocer que no puede hacer nada desde el PSOE o irse. Si lo hiciera, sabe que tiene hueco en Valladolid, donde el viernes paró a pedir socorro a Mañueco para la declaración de Gran Ciudad. El plan lo bloquearon hace dos años el resto de grupos políticos, entre ellos los populares —a ver qué hacen ahora—, porque detrás de la propaganda esconde que le permitirá, con apenas 11 concejales, gobernar como si tuviera mayoría absoluta, sin pasar por el Pleno muchos asuntos para los que hasta el momento necesita acuerdos. Todo cuadraría: el PSOE podría creer que tiene una Alcaldía y el PP, que se ahorraría otra vez poner un candidato, como hace dos años, contaría con un alcalde que les ha adelantado por la derecha.

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