Diario de León

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Habrá visto el lector las imágenes de esa monumental cacería de noventa jabalíes en la que posaba ufano el orondo empresario leonés Claudio Rivas, tan entocinado él (presuntamente) con la tantísima grasa apañada traficando hidrocarburos con su socio De Aldama (menudo presunto). Asombra la teatralidad con que están expuestos los marranos abatidos a los pies de los ufanos matadores que sacan sus teléfonos para hartarse de trofeo fotográfico. Los jabalíes están perfectamente espanzurrados y alineados con una horqueta que eleva su cabeza abriéndoles las fauces para que muestren su fiereza tumbada y justifiquen el «pero mira qué malos son... ¡bien matados, Valentín!»... Noventa. Ostentación trabucaire en la lujosa y cacereña «Finca Matasanos», atribuida propiedad de este Claudio, testaferros mediante, fincorra investigada por la Uco porque el tufo que desprende alienta indicios y sospechas. Noventa guarros cuya muerte se celebró con la subsiguiente fiestuqui hortera en salón de trofeos donde algunos se vistieron con traje a rayas de presidiario burlándose de toda justicia sin mínima compostura. Noventa jabalíes muertos bien merecen tal juerga. Alarde de ricacho exhibicionista. Obscenidad de matarife hocicado y carnicería que repugna al cazador de estilo y ética cinegética. Aquello era todo un epílogo de «La escopeta nacional» con su contubernio de negocios, influencias y chinchín de chanchullo. ¡El mundo es nuestro y la fauna su tributo!... A matar a mano salva. A demostrar quién puede. A que chinchen guardias y tribunales. Y a gozar desfarrapando tiros (psicótica manía que acaba en los que fueron a safaris humanos en Sarajevo).

Podría decirse que esa cacería fue una hecatombe, que así llamaban en la antigua Grecia al sacrificio religioso a los dioses de cien bueyes, hekatómbê (hekaton, cien; boûs, bueyes). Diez jabalíes más y aquí se hubiera cuadrado la cosa, pero... ¿a qué dioses rezan esos tipos de vicio escopetero matando de tal modo?... ¿qué auxilios divinos, además de los humanos y políticos ya logrados, esperan alcanzar en sus trampas negociantas?... ¿se lo cobrará el karma algún día?...

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