Diario de León

SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS

Arturo Pereira

Arturo Pereira

La UE frente a las emergencias

Las nuevas amenazas requieren nuevas capacidades y decisiones

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Más allá de los chascarrillos generalizados, fundamentalmente en España, por recomendaciones de la Unión Europea como almacenar comida para tres días en previsión de una emergencia, lo cierto es que nuestros socios liderados por la presidenta Ursula Von der Leyen, se han tomado muy en serio el asunto de las amenazas y crisis emergentes.

El veintiséis de marzo pasado la Comisión Europea emitió un comunicado de prensa en el que anunciaba la puesta en marcha de una Estrategia de preparación de la Unión para apoyar a los Estados miembros y mejorar su capacidad para prevenir y responder frente a las amenazas y crisis mencionadas. Un documento simple, claro y ambicioso. Analiza el porqué de la necesidad de estar preparados para afrontar situaciones graves que pondrán en peligro la capacidad de aguante, ahora resiliencia, de los ciudadanos. Toda la estrategia tiene como epicentro la salvaguarda de la ciudadanía y la necesidad de aglutinar todos los recursos disponibles con esta finalidad. La Estrategia incluye treinta acciones clave y un plan detallado para avanzar en la consecución de los objetivos marcados. Así, son objetivos, fomentar la preparación de la población, fomentar la cooperación civil y militar, proteger el funcionamiento de los servicios esenciales o fomentar la cooperación con otros socios como la OTAN. Todas las administraciones están llamadas a jugar su papel desde la estatal a la local. El enfoque de la estrategia es integral, nada ni nadie puede quedar al margen del esfuerzo comunitario. Y nadie puede quedar al margen porque todos los recursos y esfuerzos son pocos a pesar del gran potencial económico de la UE. Las amenazas son numerosas y de muy distinta naturaleza, militar, sanitaria, climática o seguridad tecnológica. A esto debe sumarse que las nuevas amenazas tienen un carácter híbrido que mezcla las anteriores y con ello se convierten en más complejas y difíciles de combatir. Europa, nuestra Europa, no la de los autócratas, parece haber despertado de un letargo inducido por una cobertura de seguridad garantizada por su socio los EEUU hasta ahora. Pero, eso se ha acabado y además de forma abrupta, un divorcio sin negociación. Ahora han entrado las prisas con los consiguientes desajustes en las economías de los Estados miembros. El gasto de defensa se dispara y habrá que ver de dónde se recorta. No cabe duda de la dificultad que esto representa pero, sin seguridad no hay nada, ni posibilidad de desarrollar políticas sociales que todos aplaudimos. El mundo geopolítico ha cambiado y hay que ser realistas. Es muy importante tener amigos en momentos difíciles y estos están en la esfera europea. A Rusia parece que se le ha ido la cabeza, o quizás siempre fue así y ahora se manifiesta en su esencia pura. Siempre le gustó eso de conquistar nuevas tierras y no solo bajo el comunismo, viene de lejos la cosa. Si Adenauer o De Gasperi levantaran la cabeza nos podrían decir lo de ya os lo dije, los rusos no son de fiar. Sea como fuere, la UE ha dado un giro radical a su política de seguridad, tanto en el ámbito interno como externo y se ha iniciado una carrera armamentística que nadie sabe ponerle límites. España, a trancas y barrancas, en lo que somos expertos. No obstante, nuestros socios no cesan en su insistencia de que tenemos que gastar más. Ya veremos qué pasa.

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