Un corazón
Hace dos semanas, un leonés regaló su corazón, como había dejado escrito antes de morir en su testamento solidario. Aunque nunca más volvió latir. Lo esperaba un receptor en Barcelona, pero el órgano se perdió porque el avión que debía aterrizar en el aeropuerto de León para recogerlo no pudo tomar tierra. Llovía con murga en la noche cerrada en nubes sobre La Virgen del Camino, como tantas veces por esta época, como se empecina el otoño en León cuando le confunde el invierno que le llama. Nada que no se repita todos los años por las mismas fechas. Ningún fenómeno meteorológico que pueda aventurarse como imprevisible. Nada que, en otros aeródromos del entorno, no se resuelva con el avanzado sistema de aterrizaje instrumental que permite a los pilotos posarse a ciegas sobre la pista en situaciones de escasa visibilidad. No aquí. No en León, donde se libra con el modelo tecnológico del ILS I, el más básico, va ya para 21 años de antigüedad, desfasado para las necesidades leonesas, que condena a decenas de enlaces cada temporada a desviarse por la falta de garantías de los pilotos, ante las críticas de los usuarios que exigen el salto en el equipamiento que les iguale al resto. Pero esta vez no se perdió un vuelo. En esta ocasión se paró un corazón sin posibilidad de trasplantarse ya en ningún otro cuerpo.
El suceso del fracaso del trasplante, descrito con minuciosidad por Miguel Ángel Zamora en este periódico, lo intentaron neutralizar con mezquindad los responsables del PSOE leonés para hurtar la responsabilidad del Gobierno en la negativa a modernizar el sistema de aterrizaje. Con esa habilidad que tienen para intentar hacernos tontos a fuerza de pedir que miremos al dedo, el líder provincial Javier Alfonso Cendón armó un relato, con la complicidad de Aena, que ponía el foco sobre la decisión del piloto, tras advertir que otra aeronave sí descendió para llevarse el hígado del donante a La Coruña, aunque sin mencionar los rodeos que dio hasta atreverse a bajar. El diputado por León se amparó en que el sistema se hallaba operativo, pero no explicó por qué se espera aún por el ILS categoría III que se reclama desde hace años. Por eso se perdió un corazón que iba a regalar una vida.