CORNADA DE LOBO
Apaga y duerme
Ruido todo el día, luces toda la noche, tormenta en la oreja de quien no apea cascos o ha de gritar en bar voceado, insomnio en la cama con un móvil que retrasa la dormida o la interrumpe… y el cuerpo se desorienta, replica herido, el sueño se quiebra, el músculo no se destensa… y entonces, se pide solución a las pastillas. La ciudad no es sana. Pero la noche en un pueblo es aún, como debe ser, de farola poca y penumbra natural… menos en Almanza, lugar hocicado en alcanzar su cumbre de la horterez lumínica con una Navidad bombillera para que el Niño Dios no nazca en un pesebre, sino en un contador de kilowatios con calambrazo al presupuesto y angelitos de plástico que relumbran intermitentes. ¿Y qué ocurre si la oscura noche no llega y el día sigue campando en sus calles?... dicen científicos que las aves nocturnas creen que aún es de día y no salen a por topillos la lechuza o el mochuelo, ni el murciélago a mosquitos o polillas (que lo aplauden), sus crías mueren de hambre sin saber sus padres por qué y su censo va a menos… y todo, por el obsesivo despendole lumínico de alcaldes bombilleros buscando récords sin que se lo exijan y sin que nadie se pregunte, al parecer, si con todo ello la gente lugareña gana más, come mejor o crece la prosperidad del sitio.
No lejos, otro pueblo no empeñado en el brillibrilli eléctrico deja que las gallinas duerman a su hora y el gallo despierte al día, lechuzas y murciélagos resuelven a modo su faena… y el silencio reboza las casas para que las alcobas se hagan útero de sueño reparador. Y sabiendo que «cuerpo descansado, dinero vale», se levanta la gente algo más rica que el día anterior encarando sus deberes con buen brío y hasta con ilusión por mejorar ideando fabriquita de quesos que abrirá en un mes o un plan para desbrozar montes y pillar rentable eso de la biomasa, logrando que cuatro desencantados y estafados por la ciudad vuelvan a su cuna familiar y engorden el padrón vecinal y las ganas de futuro. Entonces, tras la sobrecena charlada, algo de tele y un poco de lectura, se irán a la cama y se dirán «apaga y duerme», que mañana será otro día… nuevo y mejor.