EL RINCÓN
Periodistas en peligro
Son tiempos difíciles para los periodistas. Los del montón vamos tirando, pero la crema de la profesión está viviendo momentos inquietantes. En esta columna me apetece reivindicar el trabajo de dos compañeros que, pese a sus muy notables méritos, lo están pasando mal. No me extrañaría que sus nombres aparecieran en un próximo y demoledor informe de Reporteros Sin Fronteras. Ahí tenemos a Leire Díez, que lleva años preparando un reportaje de investigación pese a la insistencia del gobierno en colocarla contra su voluntad en Correos o en la Empresa Nacional del Uranio. Ella, sin embargo, con una constancia digna de Lou Grant, sigue recabando datos de gargantas cada vez más profundas, situadas ya en algún punto intermedio entre el calabozo y el averno.
Otro reciente ataque contra la libertad de prensa lo ha vivido Andoni Ortuzar, expresidente del PNV, quien, al verse sin cargo, anunció humildemente que iba a recuperar su oficio periodístico. Como llevaba tiempo fuera del gremio, yo esperaba encontrármelo haciendo entrevistas callejeras a gente disfrazada de Papá Noel, pero leo que Telefónica se ha metido por medio y lo ha contratado de consejero en Movistar Plus, imagino que a cambio de un pequeño óbolo. Yo lamento el ataque inmisericorde que acaba de sufrir el pobre Andoni por parte de una empresa estatal sin escrúpulos. No solo le quita del periodismo, sino que además le inflige una herida en su bravo corazón abertzale. Me lo imagino encerrado en un despacho con cristaleras, tal vez en Madrid, suplicando al consejero delegado que lo libere y le deje regresar al caserío a echar de comer a las ocas y a levantar piedras de regular tamaño.