NUBES Y CLAROSMARÍA J MUÑIZ
Un León excelente
Se quejan las empresas biotecnológicas y farmacéuticas que protagonizan el brillante presente (y muy prometedor futuro) del pujante sector desde León de que son poco conocidas a nivel local. Presumen, en su mayoría off the record, de la excelencia de sus innovaciones, pero en general se cierran en banda a la hora de hacer públicos sus logros. Una ecuación difícil de cuadrar, esa del deseo de ser reconocidos mientras imponen su ley del silencio. Una mordaza irracional, pues nadie reclama el secreto de sus patentes, sólo el esperanzador mensaje que su espectacular realidad y sus halagüeñas expectativas pueden (y deben) transmitir a este León en el que prosperan.
Sólo las empresas ubicadas en el Parque Tecnológico de León llevan a cabo ahora mismo una inversión que supera con creces los 100 millones de euros (a ver cuántas iniciativas pueden sumar semejante cantidad en impulso productivo y de empleo) para avanzar también en investigación puntera en una industria médica cuya demanda crece en todo el mundo.
A la espera de concluir la ampliación de este suelo especializado (que tanto y tan inexplicablemente se ha retrasado en el tiempo, hasta expulsar de su entorno proyectos importantísimos) están ya nuevas compañías, que negocian formar parte de este cogollo que, ahora sí que sí, es el tercer polo biotecnológico del país. Y una enorme oportunidad de especialización y motor económico y de empleo de calidad para la provincia.
Cada puesto de trabajo directo de estas empresas genera no menos de tres indirectos, y una espiral económica y laboral inducida creciente fruto del gasto de sus salarios de personal cualificado.
Eso sí, las empresas lamentan las dificultades para encontrar trabajadores especializados en lo que sus crecientes expectativas demandan. Sus contactos con la Universidad parecen no ser suficientes para impulsar la cualificación necesaria. Que no es únicamente universitaria. La formación profesional en los muy diversos ámbitos que exige este pujante sector económico está aún por abarcar en la oferta educativa leonesa.
El potencial del esperanzador universo biofarmacéutico no es nuevo en León, pero sí es creciente. Y no una oportunidad, sino una realidad histórica. No cabe desviar la atención formativa y dejar escapar este gigante pájaro en mano. Hay que centrar el tiro. Para eso es fundamental también dar a conocer las oportunidades. Las quejas en la sombra y el mutismo empresarial no ayudan.