Diario de León

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El mundo se enfrenta a una disyuntiva: mirar hacia otro lado para esquivar lo evidente: Estados Unidos se ha llevado por las «bravas» a Nicolas Maduro. Es igualmente evidente que Trump contó con cooperadores de dentro del régimen para poder llevar a cabo semejante acción. La prueba es que Delcy Rodríguez, mano derecha de Maduro, le ha sucedido con total desparpajo y el resto de «maduristas» no parecen nada compungidos porque se hayan llevado a su jefe, al que sin duda venían jurando lealtad. De manera que a Maduro le han traicionado y entregado los suyos. Y la segunda disyuntiva es preguntarse qué se puede hacer.

Si hacemos un repaso convendrán que Maduro ha sido un dictador de manual. Dictador también lo fuE Hugo Chaves y Fidel Castro y por supuesto Miguel Díaz Canel y lo es Daniel Ortega, y Kim Jong-Un, como lo fueron Augusto Pinochet y Francisco Franco... Es decir hay una izquierda ciega y sorda a cuanto hacen políticos o militares que se dicen de izquierdas, aunque eso suponga dar golpes de Estado y violar todas las leyes internacionales amen de impeir todo atisbo de democracia. Y hay una derecha igualmente ciega y sorda capaz de justificar las mayores barbaridades si el que las comete es alguien de su «cuerda». Hipócritas unos e hipócritas otros.

La cuestión es que quienes hoy claman contra la acción de Estados Unidos de llevarse por las bravas a Nicolas Maduro, en su día no dijeron ni una sola palabra ante el «golpe» de Chávez, ni entonces ni después han mostrado la más minima preocupación por la violación sistematica de los Derechos Humanos en Venezuela, donde los opostores al régimen se pudren en carceles siniestras y vienen sufriendo todo tipo de vejaciones y torturas. Tampoco han salido a la calle para pedir a Delcy Rodríguez que, de inmediato, ponga en libertad a todos los presos políticos e inicie la puesta en marcha de una convocatoria electoral. Vamos que convoque unas elecciones «limpias». Son los mismos que tampoco han alzado la voz ante la invasión de Ucrania. Las dictaduras son todas igual de terribles se pinten del color que se pinten. Estamos asistiendo a un espectaculo hipocrita, mientras tanto para los venezolanos exiliados, los venezolanos encarcelados, los venezolanos demócratas siguen como estaban. Parece que todo ha cambiado pero en realidad todo sigue igual. Al menos por ahora. Aunque... tiempo al tiempo.

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