NUBES Y CLAROS
Las buenas nuevas
Arranca el año en León con buenas nuevas, y aun así hay quien tuerce el morro, duda azorrado en su atávica desconfianza, hoza para encontrar la trampa que está seguro que hay. Si fuera bueno no caería aquí, pergeña. Agotador.
La necesaria vigilancia y el exigible sentido crítico caminan lejos de este heterogéneo grupúsculo agazapado siempre detrás de la mata, rezongando incansable a media voz su monserga de amargura. Ni de lejos representa a la mayoría de los leoneses. Muchos despreocupados y desinformados (también por estos que no se desprenden de la letanía del agravio), la mayoría esperanzados en que las buenas nuevas que prometen futuro, económico y de empleo, consoliden un mañana halagüeño para esta provincia que sigue buscando por dónde encauzar lo que tiene que ser, porque lo que fue está perdido. Porque el mundo ya no es lo que era, y eso no implica cercenar el futuro de quienes deben poder seguir desde aquí. Porque hay bueno, mucho. Quizá no lo deseado, pero el camino del reconcome no es el que seguir para cambiar el rumbo. Asfixia que haya propios redactando la dolorosa («Ya lo decía yo»), cuando el punto de mira debería estar en una inmediata respuesta a las necesidades para atrapar propuestas.
Eso en lo que respecta a poner todo de parte para afianzar lo que se compromete con León. Que debe entender de una vez que no se puede sorber y soplar a la vez. No cabe reclamar continuamente y exprimir el argumento del agravio (que es real, y mucho) para que lleguen iniciativas desde fuera, y a la vez cuestionar y desdeñar cuanto aterriza.
Por ejemplo, reclamar el lugar de León en el mapa de inversiones en defensa dado en nuevo desorden mundial, pedir industrias en el eje de la Ruta de la Plata, y ponerse la venda antes de la herida cuando lo que aquí se fabricará, con tecnología, inversión y empleo puntero, hace pupa. Y somos gente de paz.
El anuncio de Indra, no sólo para fabricar drones en Villadangos sino para reforzar el Centro de Excelencia que pronto cumplirá 20 años en León, es una gran noticia. Lástima que este trabajo puntero, que permite que muchos jóvenes brillantes no tengan que abandonar su tierra, sólo se desvele cuando es políticamente rentable, y se silencie empresarialmente cuando podría ser tan estimulante. Como en tantos casos y sectores. Lástima de recato empresarial, que contribuye a dar alas a negros pájaros.