AL TRASLUZ
Una pareja luminosa
Urbano González no ha sido vencido por la ELA, pues el exbaloncestista nunca se rindió ante su enfermedad, ni tampoco se rindieron los suyos. Esta historia es la de una gran victoria, a la que puedes denominar de muchas formas… pero si quieres un término que los abarque a todos, entonces, llámalo amor. Carlota, su esposa, ha difundido un bello adiós: «Aunque hoy siento que me han arrancado el corazón. Quiero agradecerte amor, estos 24 años de pasión, complicidad, familia, felicidad. No puedo estar mas agradecida a la vida por haberme regalado todo este tiempo junto a ti. Ahora te toca descansar en paz. No te preocupes allí donde estes porque cuidaré de los niños. Te mereces lo mejor, has sido un ejemplo para todos, un ejemplo de pasión por la vida, de superación de obstáculos y de lucha contra la ELA una enfermedad devastadora y tan cruel. Vuela feliz y cuídanos desde el lugar en el que estes. Como te decía siempre… Mi amor, hasta el infinito y más allá». Cuando estabas juntos a ellos, con solo alargar los dedos podías tocar su bondad. Una pareja luminosa, a la que la ELA no ha vencido.
«Son de otro planeta», me escribe mi joven amigo Héctor Emperador. Pero son de la Tierra y de esta tierra. Es decir, de todas. Ángeles humanos, que hacen soportable el mundo. Puedes llamarlos amor.
Llevo casi 40 años escribiendo columnas y ya debería saber de qué está hecho el corazón humano, pero sigo saberlo. El pasado domingo, me paró por la calle una señora; abrió el bolso y me enseño un termostato: «¿Por favor, sabe usted cómo funciona esto?». No nos conocíamos, pero supongo que es la clase de pregunta urgente que hace una solitaria en una fría tarde de invierno. Contesté perplejo: «Lo siento mucho, en casa es mi mujer quien se ocupa de la tecnología». Tras guardarlo en el bolso me sonrió, como diciéndome y diciéndose: «¡Qué ojo tengo para los hábiles!». Lo sé: debí intentarlo o parar a otro transeúnte. No tuve reflejos. Me repito en mi autodefensa: Al menos, la hice sonreír y quizá aquella sonrisa fue la única de esa tarde. Puede, ya dije que aún ignoro de qué material está hecho nuestro corazón; pero algunos, como el de Urbano y de Carlota, contienen amor. Ángeles humanos. En la Tierra y de aquí.