AL TRASLUZ
Espíritu del tiempo
La polémica de si España debe pedir perdón o no por la Conquista aparece y reaparece, no siempre con aspectos novedosos. Cervantes me hermana con México, país que no he visitado, a través del gran hispanismo mexicano. Por cierto, qué utilización tan fea del término conquista, aunque todavía peor es colonización. ¿Hubo abusos? Sí, cruentos. Cometerlos es propio de la condición humana, pero hemos de contextualizarlos, que no es mismo que negarlos. Fueron consecuencia del espíritu de los tiempos, como lo fueron la romanización, las cruzadas o el imperio británico. Aquel oro de América ya no lo podemos devolver, como tampoco se nos puede devolver el que se llevaron de nuestras Médulas; tampoco, las vidas. Pero, a diferencia de otras conquistas y de otros espíritus de los tiempos, España además de destruir creó universidades y ciudades, aportó una fe enriquecedora, un mestizaje integrador, una lengua ... Y aquí se reflexionó sobre los derechos de los nativos y acerca de nuestra legitimidad o no sobre ellos. Es decir, no todo fue oro y espada. Hubo también amor. Imperfecto, pero amor era.
Acabo de leer un excelente texto del leonés Fernando Rey sobre la Controversia de Valladolid, el debate entre De Sepulveda y De la Casas, para establecer los límites jurídicos y religiosos en el trato a los pueblos indígenas. Se llevó a cabo por orden de Carlos V, y hoy está considerado uno de esos momentos estelares de la Humanidad. Rey escribe con clarificadora medida.
Fuimos creados por Él para amar, y nacemos provocando gran dolor a nuestra propia madre. A la vez, cuánta bondad en la condición humana. También, todos —supongo— querríamos haber actuado mejor en nuestro propio pasado, ¿no? Dejemos el ayer remoto a los historiadores, nuestro hoy nos necesita. Nunca fuimos esclavos absolutos del espíritu de los tiempos, siempre hubo y hay quienes ven antes y mejor. Tampoco ahora lo somos. No fuimos creados para la guerra o para la pobreza, sino para impedirlas.
En fin, no todas las conquistas son malas. ¿Hay algo más grato que tener el corazón conquistado? Mejor rendirse. Gracias, México, con tu generosidad nos conquistaste y aún nos conquistas. Y gracias por perdonarnos. También, gracias por agradecer.