Diario de León

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Con el empeño que le ponía el jefe de la banda para arengar a «tocarla otra vez, con un poco más de bombo, que hay gente nueva», la Junta se envaró el 23 de abril en turrar a los leoneses con el «sentimiento de comunidad». El estribillo no se nos pega, que andamos duros de oído, pese a los 43 años de maturranga para que nos aprendiéramos aquella de las «nueve provincias / una comunidad / un futuro / una identidad» que te asaltaba machacona tras el parte, con la digestión aún por hacer a ver si tragabas, durante la desconexión de TVE. La murga, en la que han enterrado millones, se actualiza con la propaganda del Ejecutivo autonómico para expandir la conmemoración de Villalar. La tabarra para hacer creer a un leonés que comparte más identidad con un burgalés que con un cántabro, un extremeño o uno de Braganza, innova con los conciertos en los que a León le correspondió el más caro, 180.000 euros de factura, entre los que se entiende que entra el abono del autotune para el que el artista intentara corregir la desafinada arenga del Día de Castillaleón.

La encomienda del concierto a uno de esos que se comen la mitad de las letras para que rimen siempre en culo excusa la fagocitación de la Y. El concierto prologó el discurso de la campa castellana, donde el presidente de la Junta insistió en que «Villalar expresa nuestra voluntad de reclamar autonomía y también recuperar la conciencia como pueblo». «Es una fiesta de todos. Estamos trabajando para ello», porfió Mañueco, con esa primera persona del plural que no se reconoce aquí, salvo que esa «voluntad de reclamar autonomía» se refiera a Leonesa. No tiene pinta. Se trata de «reforzar el sentimiento de comunidad», como avisó el delegado territorial, Eduardo Diego, quien acumula puntos para el programa de «Tu cara me suena» que definirá al candidato del PP al Ayuntamiento. «Avanzando juntos», remató Sánchez desde X, por si no le quedaba clara la postura del PSOE a los que parasitan el leonesismo. Se lo perdió el público joven a adoctrinar, que aún tarareaba esa en la que Omar Montes sublimó la metáfora con «ella quiere sexo y yo tengo la cura / mi bicho en su totito pierde cobertura». Con autotune cuela todo, salvo el sentimiento de comunidad. Aquí, suena mejor León solo.

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