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Quizá, otro habría sido el destino artístico de Tito García González si a los 6 o 7 años no hubiese escuchado una y otra vez aquella casete de los Beatles, que su padre trajo de Londres. Todo lo verdadero tiene raíz; o mejor, raíces. Este gran pianista clásico y contemporáneo no solo reconoce aquella deuda pop, sino que la celebra. Para que el lector me entienda: Tres hurras por Chopin y por Rubinstein, pero también por Fast Weller y Jerry Lee. ¡Hay tanta música diferente a la que amar! ¡Hay tanto oro en los teclados! Hijo de padre y de madre astorganos, es hoy uno de los pianistas y compositores más reconocidos internacionalmente. Clásico, pero de muchos clasicismos. Contemporáneo, pero no de una única contemporaneidad. Este sábado dará un concierto en la Fundación Eutherpe, a las 12 de la mañana, en el que presentará, entre otras, piezas de Transmodeno (Beatclap). Es su último disco y ejemplo del anhelo de «no encajar en una única categoría», en palabras de Alvaro Emiliani. Ha actuado ya en las mejores salas y ha acompañado a las mejores orquestas, pero León es la tierra de sus veraneos de crío. El eco de sus antepasados. Para él, somos palabras mayores. Transmoderno lo ha grabado en el mítico estudio Abbey Road, donde «nació» la discografía Beatles. Qué ganas de escuchar su balada a sir Paul. Y sus vanguardismos. Y sus clasicismos.

En 1966, Willie Nelson se dirigió al público:» Voy a interpretar ahora una canción que fue grabada por un grupo country bastante conocido llamado The Beatles. Sé que los escuchaste muchas veces desde el Grand Ole Opry...» Y todos rieron. El Opry era entonces el templo de la música country «oficial». Interpretó una personal versión de Yesterday. No hay nada más impuro que el purismo.

Los géneros son meras clasificaciones. El oro dialoga con el oro, es lo que importa. Gracias, Tito, por ser libre, por tocar y componer en libertad. En este mundo herido, necesitamos hermandad, y lo bueno suma. También este juglar de columnas utiliza teclado y toca en diferentes registros, pues hay días soleados y otros son lluviosos… pero todo irrumpe del corazón. Me pregunto si seguirá teniendo aquel casete de los Beatles. Nos vemos el sábado en la Eutherpe, ese tesoro.