Cuerpo a tierra
Pintan bastos
Es el tema político de actualidad, la comidilla de todos los corrillos. Saber si el alcalde Diez será presentado o descabalgado de la candidatura socialista a las próximas municipales no por sus oponentes sino por su propio partido. Corren rumores de zancadillas internas, estratagemas encubiertas y celadas poco o nada disimuladas. Cendón lo tienen entre ceja y ceja, maniobra sibilino en la sombra, hace cuentas de ganancias y pérdidas tentándose las vestiduras. Cendón representa el poder del aparato y es su mayor oposición, pero José Antonio Diez tampoco está desnudo: mantiene contra viento y marea judicial, como máximo jefe de la policía local, a un hombre de confianza de un ministro, así que algún contacto tiene en Madrid, dicen.
Los comadreos políticos no se paran en barras y fabulan más allá de la circunstancia anterior, imaginando que si Diez finalmente no va bajo las siglas del socialismo sin duda lo hará en una agrupación de electores de nueva creación, para lo que necesitaría reunir mil quinientas firmas, o acaso acogiéndose al amparo de alguno de los varios grupos leonesistas que concurren restándose votos. Él no quiere oír ni hablar de otra opción que no sea la de su militancia, pues no en vano controla la agrupación socialista de la capital, que es la mayor de la comunidad, aunque le estén tratando de mover la alfombra.
Con todo esto, a Diez se le está agravando el complejo de ídolo, de líder insustituible y necesario, de alcalde de Amanece que no es poco. Si el pedestal sobre el que alzar su estatua hasta estos momentos había sido León ciudad, ahora que no vienen bien dadas las cuentas y además hay elecciones a la vuelta de la esquina, pintan bastos. Pocas cartas tiene en la mano para arrastrar, con la UPL desmarcándose de la cogobernanza por los comicios, la bolsa de los dineros agujereada y un horizonte de apretarse el cinturón o endeudar a la institución. Con todo y con ello, en la orilla socialista —tampoco en la popular— no se intuye a nadie que sea capaz de hacerle sombra, no decimos en gestión, sino en popularidad. Suenan nombres, alguno vinculado a la universidad, pero sería hacer un pan con unas hostias, porque, en el caso de no ganar en León, la Diputación estaría casi perdida.