FUERA DE JUEGO
Huérfanos sin fe
El Vaticano vivió ayer un curioso pulso, que no encuentro interplanetario —como el mítico de Zapatero y Obama—, por aquello de que la fe levanta pasiones. El Papa es el máximo responsable de la organización con mayor número de seguidores directos en el Planeta. Y Pedro Sánchez podría ganarle en fidelidad. A la vista de los resultados de las elecciones andaluzas —entre narcolanchas y trenes de Adamuz— parece claro que la única religión verdadera e incuestionable en España sigue siendo la marca PSOE, que incluso arañó algún voto más.
Son 36, curioso número con terribles connotaciones de memoria histórica, los imputados que acumula este Gobierno en su entorno, en todo tipo de avatares, que prueban que más de uno sentía que podía andar sobre las aguas, libre de cualquier pecado. Parapetados tras esa fe que impedía escuchar a quienes decían que olía a podrido y eran acallados al grito de «crucificadles». Un clamor que generó el título del ‘Fuera de juego’ del pasado 5 de marzo, con algo así como Cuando el lobista devoró a Bambi. Quedamos huérfanos de mitos. Hasta Florentino se hace mortal, aunque quizá también lo blinden con votos de fe ciega.
En la Iglesia, se han visto sorprendidos por ese neomovimiento de jóvenes que miran de nuevo hacia ella. Cuando todo parecía perdido, con un mundo embobado en el móvil, lanzando mensajes apocalípticos desde los púlpitos, resulta que la nueva generación ha hecho bueno lo que toda la vida gustó tanto: llevar la contraria a los curas. Pero con una fe moldeada, al más puro estilo Rosalía, rechazando corsés, piedras de molino para comulgar y con opción a disentir. Todo lo contrario a ese PSOE, en el que se sigue escuchando la orquesta del Titanic con bises de lawfare, confabulaciones, y el típico «ya se pinchará el globo»... esos 40 Principales que ya sonaron desde Sevilla con los EREs, por poner uno de tantos ejemplos. Pero con la boca pequeña, como rezando rosarios, porque esta vez no han cazado a su madre, el escopetazo se lo ha llevado Bambi, y eso es difícil de digerir.
En Estados Unidos llaman a Barack el Bombama, como único presidente que estuvo en guerra durante sus ocho años en la Casa Blanca. Al que le dieron el Nobel de la Paz preventivo tiene el récord de ataques a países extranjeros. Lanzó un total de 92.030 bombas... Quizá por eso dejó también tantos huérfanos de fe.