Esos adefesios
Qué difícil es ver una nueva casa consistorial de pueblo que no sea un guantazo a los ojos y un atraco al presupuesto. ¿Será la idiotez del paleto? Consistorio geométrico, pirulero, plagio vanguardista, señorial con friso griego o balcón porticado, picudo, de fachada de cristal tintado... ayuntamientos para todos los gustos que resultan ser al final sólo un mal gusto.
Debería hacerse un certamen para elegir a los más feos entre los levantados en los últimos cuarenta años, es decir, desde que lo municipal comenzó a tener dineros y ayudas a porrón sin que ninguna entidad superior atajara tanta fealdad atrevida y malgasto. Y lo mismo que se convocan concursos para que los arquitectos se den premios a sí mismos, hágase uno público y popular subiendo a la picota el nombre de los arquitectos más horteras o gilipijis; y debajo, el del alcalde que encargó o firmó la tropelía; que le quepa al pueblo un vengar tanta agresión. Convóquese por lo tanto un premio a lo pretencioso, otro a lo colosal idiota, otro a la agresión al paisaje urbano, al más chabacano, al más ordinario, al más cutre, al más cursi, al adefesio... sobra donde elegir. Y véase que esos nuevos consistorios nada tienen que ver con la arquitectura y seña popular de las casas que lo rodean. ¿No es acaso su supuesta modernidad un insulto a nuestra historia y tradición?... «Todo lo que no es tradición es plagio» (Eugeni D»Ors), dice en letra enorme la fachada norte del Casón del Buen Retiro de Madrid. Y no digo ya del interior de los nuevos untamientos, ese salón de plenos que también insulta a la seña genuina de nuestra municipalidad nacida del concejo reunido en «corro» de «homes libres» donde nadie es más que nadie, todos a la misma altura, ni primeros ni últimos, ni arriba ni abajo, ¡el corro! Son salones con alto presbiterio y sillonazo para el oficiante mayor, sillones tapizados para sus concelebrantes y, al fondo, banco corrido para el puto pueblo al que también le roban no sólo su buen gusto discreto y secular, sino todo derecho a la palabra. Con este ejemplo y precedente, ¿quién le impide después a un tonto con cuartos hacerse un chalet suizo en el Páramo?...