Diario de León

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Cuánto más no podría haber bajo una teja, en un furaco en la bodega, enterrado en un viña, en una caja de seguridad, en arqueta amiga, en cuenta opaca, en un islote fiscal, en la playa de Barba Azul, en la otra cueva de Alí Babá, en el cesto de la ropa sucia?...

La titubeante explicación de Zapatero justifica disparar las preguntas, porque nadie que no sea tonto»l bote (y no es el caso de ZP, aunque se entrenó) pondría todos los huevos en la misma cesta o todas las joyas en la misma caja fuerte o todos los pagos en la misma cuenta corriente o todas sus fuentes en un mismo caño. Las joyas que le trincaron los guardias en su despacho ¿son todas las joyas?... Los dineros que cobró por asesoramientos orales ¿son todos los dineros?.(¿por qué suena tan mal lo de «oral» por más que lo llame asesoramiento geopolítico?)... los pagos hechos a sus hijas ¿fueron sólo por maquetar algo que hace hoy cualquier aplicación informática por sólo tres euros? (parece lógico que hoy se vean imputadas... ¿se lo perdonará Sonsoles a ZP?).

El juez no le creyó casi nada a Zapatero (más que ante el juez, estaba en un púlpito). Y dijo Calama: persisten los indicios racionales de criminalidad. ¿Lo confirma la negativa de ZP de contestar a las preguntas de la fiscal?... ¿y por qué pidió su defensa un aplazamiento de diez días para poder demostrar el origen de las joyas?, ¿qué se averiguará así que no pueda saberse ya hoy?, ¿qué repesca o búsqueda de pruebas requiere tan largo plazo?, ¿qué construye Zapatero al asegurar en un comunicado que «Se me acusa de muy graves delitos que no he cometido. Siempre me conduje con decencia y con honradez. Y ahora tengo por delante la tarea de demostrarlo»?... ¿Por delante?... ¡y por detrás!... Ya no son sólo sus enemigos políticos haciendo por delante leña con motosierra aún sin caer el árbol; entre sus barones y devotos ya le invitan a irse discretamente por detrás, por la puerta que da al corral y, algo más allá, al desolladero. ZP vivió siempre impune y adorado a tres metros sobre su propio cielo creyendo imposible una caída que desde esa altura será un estruendo.

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