Diario de León

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En el Pleno municipal del pasado viernes, el alcalde de León culminó la sesión con una frase inaceptable: «A tomar por culo, hombre». Lo dijo tras un tenso cruce dialéctico con el pedáneo de Armunia, José Luis Moreno, precisamente en el marco de un debate sobre el cambio de nombres de calles franquistas. El alcalde optó ayer por la excusa más cómoda: argumentar que se trataba de una «frase impersonal». Esta actitud es grave. Un alcalde no es un ciudadano de taberna que suelta exabruptos al final de la jornada, es la máxima autoridad institucional. Despachar con desprecio a un representante vecinal y luego escudarse en tecnicismos revela el verdadero y profundo problema de José Antonio Diez: la normalización de la falta de respeto y su incapacidad de ser humilde.

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