LEÓN EN VERSO
Peor fume que lume
La cofradía de los fuegos que se apagan en invierno va a terminar como los aficionados del Madrid que echaban pestes de Luis de la Fuente por no llamar a Rudiger cuando le vuelvan a dar el Balón de Oro a Rodri. Vale, apaguemos en invierno. A ver quién se acuerda de prender una urz en enero en esos andurriales que esta misma tarde arderían como París a poco que pase por allí el cambio climático sanchista mechero en la mano, en plan Hefesto, en plan Vulcano, según la fragua, si paga IBI en Atenas o en Roma. Vas a apagar un fuego en invierno y se enciende otro en la perola, mientras corres con la carpeta azul entre cuatro administraciones diferentes, que no son sólo cuatro funcionarios distintos, porque cada expediente, igual, es compost para ese estaribel que vive de chupar la sangre al contribuyente. No hace falta ser especialista en función pública para desgranar el negocio, y saber que sin la máquina del mal de la Unión Europea, hidra de siete cabezas de la economía circular que se basa en cogerle dinero al pobre para que viva el rico, el resto de la red clientelar no subsitía; ni con billetes ni con legislación que legalice el saqueo. El caso es que para apagar el fuego en invierno tienes que llamar a cuatro puertas, y hacer cuatro memorias, con el fin de meterle el hacha a cuatro árboles que plantó tu abuela junto al río y ahora, ay de ti, te come la vida la tía de la CHD y su poli de ribera como se te ocurra meterle una motosierra. O te lo come el Gobierno o las llamas, elige. Esa es la jodida realidad sobre la masa forestal que dejamos pa prao, sin saber el riesgo de compartir el aire que respiramos con una banda de hijos de puta con mechero en mano dispuestos a llevar por delante tu casa, tu vida, tu memoria a la misma hora que en la tele que pagas con el sudor de tu frente hacen política a cuenta del sol que les caliente. Cómo no va a arder esto por los cuatro costados, si hasta hay indicaciones sobre la masa de pinares tal o cual que se abrasaría antes de agosto si le metes una cerrilla esta misma siesta. El reto será ver el eclipse tras la cortina de humo. Al Gobierno no le interesa el fuego que te abrasa. No detiene pirómanos. Fume y lume.