CORNADA DE LOBO
Frío en el rostro
Agosto viene traicionando refranes (Agosto, frío en el rostro, ¿sí?)... o no tanto, porque también se refranea con el «agosto fríe el rostro, pero por la noche frío en el rostro» (aquí están ya noches de 15 grados y un «aire incondicional» que aún no sabemos explotar como tirón turístico)... o barrunta en profeta con «Agosto seca las fuentes y septiembre se lleva los puentes» (tras el desierto pide vez la dana canalla)... o advierte: «Ni en agosto caminar, ni en diciembre navegar»... Pero es mes clave en la vida agraria y mucha cosa depende de cómo venga; ahí lo recuerda el resabio popular: «El sol de agosto endulza el mosto»... «Mayo hace el trigo y agosto hace el vino»... «Agosto seco, castaña al cesto»... «Agua de agosto, ni buen vino ni magosto»... o como nunca llueve a gusto de todos, «Cuando llueve en agosto, llueve miel y llueve mosto»... «Tormentas en agosto, buen racimo y mejor mosto»... «Entre Virgen y Virgen el calor aprieta en firme (del Carmen a la Asunción)»... «Agua por la Virgen de agosto quita aceite y agúa el mosto»... aunque el refrán más enigmático es el de «Siete agostos, siete rostros», porque no hay agosto que se parezca a otro insistiendo en sus rarezas climáticas... y otro tanto ocurre con septiembre en su «chi lo sa», mes en el que cabe de todo.
Pero este es un agosto para la efemérides por ese eclipse que tanto nos eclipsa y a tanta expectativa mueve, aunque también leerá cualquiera lo que trae de muy mal augurio tal como creían las culturas antiguas. Ese oscurecer barrunta maleficio. Lo gafe gafea ahí, mientras las lágrimas de san Lorenzo tendrán este año por quién derramarse sobre un paisaje tapizado de mortajas negras que extenderán su luto de cenizas unos cuantos años, mientras uno de Valdesamario reivindica el viejo «San Lorenzo tornacarros», cuando los mozos volteaban por la noche el carro de los cabrones del pueblo (o se lo colgaban en lo cimero de un chopo), carros que hoy serían (valgan sólo como ejemplo) los coches oficiales de los barandas con chaleco fosforito que acuden a pie de fuego a por foto con discurso y lagrimita... o el buga ostentoso del que robó con desvergüenza.