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La ‘Odisea’ para explicar presente y futuro
La 'Odisea' está de moda, qué tendrá la 'Odisea' que no se hace odiosa. Todo gracias a Christopher Nolan y su libérrima versión cinematográfica de la obra homérica. Se le podrán criticar al director las ciclópeas licencias que se toma con el gran clásico, lo que no se le puede reprochar es que ha conseguido que mucha gente que pagó la entrada para ver su película se haya interesado, al mismo tiempo, por la poesía homérica.
Muchos jóvenes están leyendo ahora las aventuras y desventuras de Odiseo incitados por la visión de Nolan. Si solo fuera por esto, ya merecería respeto su gesto de actualizar a Homero. Un mundo donde jóvenes de cualquier sexo leen la 'Odisea' es mucho mejor, sin duda, que el mundo donde escuchan la 'playlist' de Sánchez. La promesa de futuro que estos jóvenes lectores de Homero ofrecen es mucho más estimulante que la de los lectores de las mediocres recomendaciones literarias de P. S. A este, como se ve, hasta que le llegue el suplicatorio, no le da vergüenza de nada. Carece de dignidad ética. Hasta ha intentado apropiarse para sus fines del eclipse solar de la semana pasada. No se ha visto nada igual.
También en esto Homero se anticipó. En el canto XX de la 'Odisea', Teoclímeno, un profeta de Argos, anuncia a los pretendientes de Penélope los negros augurios que se ciernen sobre ellos con la metáfora del eclipse total. La ciencia, precisamente, esa ciencia que Henry James define como la carencia de prejuicios aliada con el dinero, ha determinado que el eclipse homérico tuvo lugar el 16 de abril de 1178 a. C. Los eclipses solares son fenómenos más antiguos que la milenaria 'Odisea' y tan cargados de valores simbólicos.
Así que, eclipse por eclipse, el de los malos gobernantes en la memoria del pueblo tiene mucho menos prestigio poético. Mientras que la creación, sea la del supuesto Homero o la del apuesto Nolan, tiene siempre el mérito de devolvernos el mundo en su extrañeza original y revelarnos los rasgos intemporales del ser humano. Por eso yerran quienes se niegan a ver en la 'Odisea' la conexión con 'Oppenheimer', su fascinante película anterior. Odiseo, al construir el caballo con que engañó a los troyanos, estaba fabricando la primera arma de destrucción masiva de la historia, o del mito, tanto monta. Los troyanos, como mucho después los japoneses y los judíos, son víctimas de una voluntad de poder que, aliada al ingenio de la ciencia y la técnica, no tiene límites y se expresa lo mismo con un caballo de madera, una bomba atómica o una cámara de gas. El caballo de Troya simboliza también el daño que la tecnología le produce a la cultura humanista. La inteligencia artificial, en ese sentido, eclipsa a la inteligencia natural. Este eclipse prefigura el apagón del mundo tal como lo conocíamos. El sol negro, principio y fin.