Diario de León

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Qué habría ocurrido si hubieran existido entonces las leyes hoy sagradas defendiendo el patrimonio natural?... Veamos: «Al cónsul de Astúrica Augusta, Pijus Magníficus: por orden del pretor de Caput Castellae se deniega toda licencia para movimientos de tierras y labores mineras auríferas en los términos de Yeres, Orellán y Carucedo, advirtiéndose de que cualquier intento de «ruina montium» se considerará gravísimo atentado contra la riqueza silvestre y Reserva de la Biosfera de los montes y bosques que delimitan los ríos Sil y Cabrera, recordándole que las sanciones establecidas para estos delitos medioambientales van de los cien mil denarios de plata a los quinientos mil aureus caesaris, lo que se comunica para su conocimiento y proceder, a día 18 kalendas de aprilis, annus CCLVII ab urbe cóndita». Y hoy no tendríamos Las Médulas, ni Patrimonio de la Humanidad, ni Cristo que lo fundara. Porque lo que fue una salvajada morrocotuda acabó siendo belleza esculpida por la inclemencia y la erosión con picachas y agujas simulando ser medas o almiares de roja arcilla, tapizados sus bajos y escarpaduras con una floresta espontánea intercalada de castaños que plantó la paisanada... y componiendo todo ello un paisaje inédito, insólito y admirable que empezó siendo aberrante al arruinar sin miramiento aquellos montes o herirles con rozas bestiales de largos kilómetros para ser canales que acabaron en carriles. Tampoco el fuego voraz de hace un año tenía licencia para tallar su propio paisaje sobre la vieja fechoría romana; y se la tomó, la circunvaló y la circuncidó; ahora espera que lo inclemente, lo indolente y la erosión hagan aflorar paisajes rojizos desollando tierras y desnudando su alma arcillosa. Alega en su descargo que el fuego de hoy es tanta salvajada como salvajada fueron las aguas romanas que con explosiva presión provocaron brutales argayos arrastrando laderas enteras hacia el valle para buscar entre sus gravas las pajuelas de oro nativo dejando enormes murias de morrilos y áridos inertes. Y que repoblar ahora para que vuelva a arder mañana es tontería. Eso dice el fuego. Sincero es.

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