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En medio de la crisis de Ceuta, con tardías decisiones de última hora, todas a bote pronto, y de incierta aplicación, políticos como Óscar Puente o Isabel Diaz Ayuso se sueltan la lengua. Al primero no se le ocurre otra estupidez que la de postularse al liderazgo del PSOE tras la retirada de Pedro Sánchez. El aludido, que todavía permanecía en Lanzarote de vacaciones, debió quedarse estupefacto. Precisamente, cuando todo se tambaleaba, cuando las críticas a la gestión del Gobierno eran un clamor, incluso en los medios afines, uno de sus ministros más polémicos se nombraba «sucesor».

En el PP se frotaban las manos si no fuera porque el ático, comprado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, les estaba amargando el verano. Feijoo salía como podía en una entrevista, responsabilizando a la Consejería que había ordenado la compra, no explicada, del lujoso ático, Isabel Diaz Ayuso, en respuesta, soltaba: «está a la venta, chao pescao». Los memes y las burlas en las redes sociales no tardaron en convertir la frase en un eslogan electoral. Y, aun así, sigue sin tener gracia que no se haya explicado porque se compró el piso al tiempo que la pareja de Ayuso ponía a la venta las dos viviendas donde residían.

Y pese a que estas verborreas irresponsables distraigan la atención pública, el verdadero problema lo tienen ahora, y vamos a ver por cuánto tiempo más, los ciudadanos de Ceuta. Comienza el curso escolar y se pretende que los polideportivos sirvan de estancia temporal a los migrantes que, separados por origen geográfico, todavía duermen en las calles de la ciudad.

Los intentos de retorno se ven cada vez más lejanos y complicados jurídicamente. De poco va a servir el proyecto de reforma de la Ley de extranjería y asilo. No solo llega tarde, además es casi imposible su aprobación en el Congreso. Como colofón final, a esta semana de despropósitos, las comparecencias en el Congreso de los ministros no han hecho más que evidenciar las discrepancias internas en el Ejecutivo. Lo que faltaba: todos contra todos entre Gobierno y oposición, y dentro de Moncloa.