Diario de León

AL TRASLUZ

Eduardo Aguirre

Eduardo Aguirre

Milagro y trabajo

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He pasado unos días en Galicia. En casa, aceptamos pulpo con cachelos como animal de compañía. Y además quería darle un abrazo a uno de mis héroes del humor: Siro López (1943, Ferrol), gran articulista y humorista gráfico de La Voz de Galicia. Desde hace años nos remitimos nuestros artículos. Le llamo maestro y amigo, pues lo es. Nada más pisar La Coruña, grité perplejo a Marta: «¡Ese de ahí arriba es Spiderman!». Y ella me espetó: «Será un espejismo gallego». Pero unos metros más adelante vimos a Batman en una azotea, después al Príncipe Valiente … a Astérix y Obélix. No es la primera vez que nos pasa: ni gigantes ni molinos… muñecos promocionales. Un chasco, para quien creció leyendo tebeos. Ortega afirmó que el héroe moderno es quien se atreve a ser él mismo. O sea, Siro López. Octogenario vital, mantiene intacta su creatividad, su mirada crítica y su alegría. Me llevó hasta la Plaza del Humor, que diseñó e ilustró en la última década del pasado siglo. Un suelo maravilloso que te lanza hacia arriba, con autores o con sus personajes: Cervantes, Chejov, Charlot, Quevedo, Allen, Ibáñez, Escobar, Mafalda y Charlie Brown, Camba, Cunquelro, Fernández Flórez, Twain… entre otros muchos. Por cierto, pronto tendremos la versión en castellano de su excelente ensayo Cervantes e o Quixote. A invención do humorismo (2017), editado por Sial. No se lo pierdan.

En La Coruña, también visité una exposición de Mingote, en Afundación Abanca. Estaba el original de uno de los mejores gags del humorismo español: Velázquez ante un lienzo en blanco, tiene cerca a los reyes, a la infanta y a sus meninas, al séquito, al perro… y suspira: «Hay días que no se le a uno ocurre nada». Hasta que se te ocurre, claro. El gag es milagro y trabajo. Mi amigo y maestro es la prueba.

Vale, Spider y Batman no eran superhéroes reales. En cambio, Siro es de carne y hueso. Le di un pellizco de comprobación, por si fuese espejismo andante. No lo era, pues exclamó «¡Ay, carallo!» Auténtico en textos y en dibujos, también en persona. Paseando por La Coruña con mi héroe del humor no hubo escudero más feliz que quien esto escribe, y no me hubiese cambiado ni por el mismísimo Superman. Ah, la vida…unos días pican y otros no.

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