Diario de León

Cuerpo a tierra

Antonio Manilla

Antonio Manilla

Pensar situado de ríos

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En tiempos de pensamiento sitiado, hace mucha falta más pensamiento situado. Ricardo Piglia llamaba así, «pensar situado», al que lo hacía desde la perspectiva de la patria, el aquí y ahora, el alrededor nuestro. Porque si la reflexión no llega a estar sitiada, al menos está puesta en entredicho y en cuestión en este siglo nuestro que se desliza hacia filosofías de trescientos caracteres, famas de un cuarto de hora y noticias de copia y pega. Un siglo donde importa más la inmediatez que la profundidad, la celeridad que la hondura, no es un buen siglo para meterse en harina de otros costales.

Conformémonos con los nuestros. Sólo con ellos, seguramente ya tenemos bastante y para mucho tiempo. Si nos tienta un instinto audaz, siempre cabe aventurarse en lo que está más cerca ataviados con aután, sombrero y machete, como ocurre con las riberas de nuestros cada día más abandonados ríos, de los que la Confederación Hidrográfica del Duero no se ocupa más que para sacarles los cuartos o si hay semana internacional de la trucha. Porque lo de poner una piscina para enseñar a pescar a los niños en la Plaza Mayor, bien está, pero intentar internarse por la orilla de cualquier río natural, ahora que casi todo está vallado, es deporte de riesgo sin calificar. Y susceptible de multa cualquier cambio que a uno se le ocurra hacerle a esa selva descontrolada. ¿Les contarían también a los niños que los puentes y sendas de jabalí ya casi son la única forma de acceder a los ríos? Vamos viendo que la idea de beneficiar al turista sobre el autóctono no es exclusiva del ayuntamiento de León y que los gobernantes de la Unión aplican idéntica falsilla a los eventos que promueven.

Pensar situado, decíamos. Una gestión en la que pese al menos tanto el bienestar de los estables como el de los viajeros es lo mínimo exigible, en esta como en tantas cosas. Distintas decisiones en materia de pesca han ido alejando a los ribereños de sus ríos. Algunas han resultado beneficiosas para la trucha, modélicas incluso, pero otras son, además de perjudiciales, incomprensibles. Hacer un análisis de ellas en profundidad, a pie de obra, y rectificar las que corresponda, pensando en todos sin excepción, todavía puede hacerse, sin detrimento de las truchas. Lo demás, brindis al sol de otoño.

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