PANORAMA
Los 80 días de Zapatero
Han pasado más de ochenta días desde que José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del Gobierno, se comprometió a dar explicaciones públicas acerca del origen del ajuar de joyas que le había sido incautado por la policía en el interior de la caja fuerte de su despacho profesional. Valioso ajuar cuya tasación fue cifrada en más de un millón doscientos mil euros. En la grabación a través de la cual Zapatero anunciaba su intención de aclarar el origen de las joyas se emplazaba a dar explicaciones en el plazo de diez días. Varias semanas después, en un remedo de entrevista en la televisión oficial, ni acertó con la explicación ni fue más allá de señalar qué dicho ajuar «no tenía valor patrimonial» y, en un remate a cual más desconcertante, se limitó a decir que «estaban ahí y ya está». Como digo no convenció a nadie y, ante la falta de explicación, el caso sigue rodeado de conjeturas. Las más recurrentes apuntan a que el mencionado alijo sería el fruto de un supuesto tráfico de influencias. Un pago en especie. Ni que decir tiene que a Rodríguez Zapatero le asiste la presunción de inocencia pero no le ayuda la tardanza de una explicación plausible sobre el origen de las alhajas ni las noticias que van trascendiendo en relación con el sumario que instruye el juez de la Audiencia Nacional que investiga el rescate de la compañía de aviación Plus Ultra. Un caso sometido a la lupa judicial bajo fundados indicios de ser un caso de tráfico de influencias de libro. De hecho, el ex presidente de esta compañías (Julio Martínez Sola) ha declarado ante el juez haber hablado con Zapatero del pago de una comisión del 1% del rescate que iba dirigida al «grupo» del ex presidente socialista. La compañía fue rescatada en 2021 mediante un crédito de 53 millones librado por el Gobierno. En su declaración ante el juez el empresario ha reconocido un pacto con Zapatero por el que se comprometía el 1% del montante total a modo de «comisión de éxito» sí se conseguía el rescate. Como así sucedió. Martínez Sola ha señalado el pago de 530.000 euros, el 1% de ayuda pública recibida. La comisión se abonó a través de la SEPI. En una comparecencia en el Senado, Rodríguez Zapatero negó con rotundidad las supuestas actividades de comisionista por las que le preguntaban los senadores. Lo de ahora es más grave. El cúmulo de indicios que apuntan a este tipo de actividades procede de declaraciones de imputados en sede judicial. Cuesta casar la imagen del Zapatero que emerge de esa penumbra de supuesto cobro de comisiones con ZP, el personaje ingenuo, desprendido y altruista que se había construido y se dejaba aplaudir en los mítines en los que apoyaba a Pedro Sánchez.