¡Esos gabinetes!
Mi tío Marcelo se ocupaba de los sucesos en este periódico con su rutina diaria yendo a la Casa de Socorro, a Comisaría y al Gobierno Civil donde se retrataban la desgracia, la delincuencia o el rudo crimen cuando tocaba, que no mucho. Alguna vez suplíamos su ausencia y para mí fue mucha lección poder fisgar en un escaparate de ladroneos, lesiones, estafas, accidentes y lo ilegal en todas sus expresiones... o lo surrealista, más frecuente de lo imaginado. Vivía Franco. La censura férrea era consustancial al Régimen. Y sin embargo, teníamos acceso a los boletines y partes de incidencias que remitía la Guardia Civil desde todos sus puestos en la provincia y así se nos ofrecía en el Gobierno Civil. La cosa era un montoncillo de cuartillas de color rosa (una media de 30 a 60 diarias), copia al calco del parte oficial, es decir, sin redacción intermediaria, fuente original. La mayoría no tenían mayor interés informativo (cierres tardíos de establecimientos, peleas, lesiones leves, juegos clandestinos, incidentes de carretera, denuncias vecinales, hurtos). Es de suponer que no siempre estarían allí todos los partes y que alguno, por diferentes razones o intereses personales, podía quedar retenido, pero nuestro acceso era directo a todo lo demás. No pocas veces su estilo literario era todo un poema y recuerdo las serias dificultades que tuvo sin duda el cabo o jefe de puesto para redactar el parte de dos sucesos concretos: uno, el de un camionero desesperado sentado sobre el alto precipicio del Puente de las Palomas que saltó al vacío mientras el guardia intentaba calmarle y disuadirle; y dos: aquel varón de 37 años, carpintero, borracho y sorprendido a las tres de la tarde intentando abusar de una pollina estacada en las eras de La Virgen del Camino (sudaba el parte vocabulario forzado). Pero hoy, paradójicamente y con todiós llenando la boca con una transparencia informativa algo puta, es imposible el acceso directo a esas fuentes ahora parapetadas tras gabinetes y periodistas (¿puedo decir antiperiodistas?) que filtran e incluso ocultan bajo directriz política. Y ya me ronca la gaita que con Franco no fuera tan obsceno.