CORNADA DE LOBO
La Santa Sebe
Qué enzarzada y trenzada a las sebes quedó mi infancia por vivir pegadito a las Eras de Renueva cuando eran sólo eras, eras-eras, y a lo grande en praos, casitas y güertas, todo ello cosido a lo vecino con unas tupidas sebes a menudo arboladas que daban al conjunto de esas Eras, y a vista de pájaro, la imagen de una enorme manta trapera de retales verdes. Bien tupidas, claro. Por las sebes del huerto del señor Jalón no se colaban ni las lagartijas. Sólo los agustinos cerraban su huerta y campo de deportes con una robusta tapia de canto rodado que albardaban con cristales para que nos cortáramos al saltarla, rudo modo precursor de la concertina. Todos los demás cerramientos eran sebes, setos vivos, vallado natural arbustivo que les importa un carajo a populares y voxeadores que tumbaron el pasado miércoles una proposición no de ley presentada por los socialistas en las Cortes de Castilla y León para «la protección, conservación y recuperación de las sebes leonesas» (vaya, ¿y las palentinas, zamoranas, salmantinas, avileñas, segovianas?...).
La palabra sebe viene del latín saepes (valla, alambrada, barda) deduciéndose que ya los romanos las vieron por aquí lo mismo que por todo el imperio, y podrían verlas mucho más allá, pues son universales y tan antiguas como la orilla del mar y ahí se vieron desde el África masai a la verde Indonesia o Bolivia, así que es algo tontuelo pretenderlas como «seña identitaria de lo leonés» (¡manda flautas con lo identitario!). En Galicia y Asturias también les dicen sebes, y así puede entenderse mejor y propiamente que a un popular bar de Oviedo lo bautizaran «La Santa Sebe».
Ahora bien, ¿meterán toda esa cultura tradicional de cerramiento agrario en los laberintos burocráticos y leguleyos si tratan de legislarla desde la ciudad con políticas, con organismos y mecanismos de lo mismo?... ¿cómo proteger, conservar y recuperar esas sebes en tierras vaciadas de su sentido y función, tierras sin gente que se fue de allí para siempre o se va muriendo y con ella ese arte vegetal?... ¿metemos subvenciones al efecto y con ellas la picardía de los listos?... Dígannos por favor el cómo.