Diario de León

CORNADA DE LOBO

Pedro García Trapiello

García Trapiello

Nada por aquí

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Qué nada se nos hace el tiempo que pasa en traerte cada poco al recuerdo y al vacío que dejaste. Fue anteayer. De ninguna forma celebramos tu no cumpleaños, pero sí brindamos a la salud de tu memoria, tan saludable, con un macallan añejo que nos habría estirado la charla hasta el alba, aunque ponerte al día nos heriría la sonrisa y la broma que son la rendija desesperada para huir de una actualidad en la que poco o nada te has perdido, salvo este otoño que viene raro y luminoso para que lo apresara tu paleta y tus lienzos, otoño de calores inéditos y desconcertantes, pero que seguirá pidiendo lumbre cuando al anochecer baje del monte un relente que arricia ordenando un «arímate pacá, cordera». También es cierto que en estos dos años el fuego, con mordisco voraz y veloz, te ha robado rincones y paisajes que ya sólo verdean en tus cuadros a los que asomamos para ver tu mirada viva y sentir en ellos tu bondad y la paciencia preciosista del que huye del brochazo urgido para recrearse en el primor detallista que nace del agudo pincel de pelo de marta cibelina con el que fotografiabas esta tierra tonalizándola de sentimiento, renaturalizándola allí donde le hicieron perder su inocencia, recreándola donde la roban con alevosía, imaginándola si era necesario... Di tú que la naturaleza es terca, bien lo sabes, y vuelve allí donde se queda vacía del hombre blanco, así que no hay mal que por bien no venga en esto de la despoblación. No ocurre lo mismo cuando la cosa y la ciudad se superpueblan e infectan, cuando las turbas turísticas todo lo copan y enguarran, cuando convierten al emigrante en arma de espoleta retardada, cuando Trump se repuebla con bombas, cuando los buitres desahucian a ancianas, cuando la inteligencia natural vale una mierda, cuando el clima devora toda fe y no a quienes lo niegan, cuando ya no hay más dios que el dinero ni más horizonte que el «yo, primero»... de modo que con este burdo resumen de este tiempo tan agitado comprenderás, aunque no te consuele, que no hay nada por aquí que te duela haber perdido, salvo el cariño que por ti no deja de crecernos añorándote tanto y tanto, querido Seve.

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