‘El Manual’

Pedro Sánchez ayer, durante su declaración institucional en la Moncloa.
Últimamente me ha dado por leer libros, más que de fontanería (de la de Leire Díaz), de relaciones y grupos de poder dentro de la política, de la administración o de ambas.
Así, por mis manos han pasado títulos tan interesantes como Las élites que dominan España, de Andrés Villena Oliver; Oligarcas, de Fonsi Loaiza; o, más recientemente, Los amos del Estado, de Rafael Méndez. Me gusta conocer las redes de contactos que abren las puertas a los contratos con la administración y a los altos y bien remunerados cargos, tanto en la administración como en las empresas; y también cómo los políticos reparten prebendas con el dinero de todos para, una vez activada la puerta giratoria, hacerse también ellos con una parte del pastel. Estos, y otros, libros son bastante ilustrativos y suponen, en la mayoría de los casos, arduos trabajos de investigación, ya que estas redes, a veces familiares, se caracterizan, precisamente, por su opacidad y discreción. En ese afán por saber, compré un libro,
El Manual, de quien fuera el primer jefe de gabinete de Pedro Sánchez: Iván Redondo. Prometía mucho, pues ya su contraportada informa: «De Iván Redondo se dice que es el hombre que lo sabe todo, pero del que nadie sabe nada». Estamos hablando del consultor político que llevó a Xavier García Albiol a la alcaldía de Badalona en 2011 y a José Antonio Monago a la presidencia de la Junta de Extremadura ese mismo año. En ambos casos se trataba de políticos del PP y también en ambos casos vencieron y gobernaron contra todo pronóstico. En el libro ni menciona a Antonio Basagoiti, a quien también asesoró, quizá porque los resultados no fueron los mismos. De 2012 a 2015 desempeñó, con el PP, el cargo de director del Gabinete de la Presidencia de la Junta de Extremadura. En 2017 pasó a trabajar con el PSOE, encargándose de asesorar a Pedro Sánchez en las primarias en las que derrotó a Susana Díaz, y fue también él quien orquestó la moción de censura que llevó a Sánchez a la presidencia del Gobierno en 2017, pasando a ocupar desde ese momento, y hasta 2021, el cargo de director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Posteriormente aún habría de dirigir la campaña de Salvador Illa a la presidencia de la Generalitat de Cataluña. Que Iván Redondo es un tipo listo nadie lo duda. A mí me resultaría realmente difícil escribir cuatrocientas veintidós páginas sobre algo que se puede contar perfectamente en cincuenta, pero así no podría justificar cobrarnos los veintidós eurazos que vale el libro.
El Manual, un título que, siguiendo las pautas de la política actual, promete muchísimo más de lo que da, viene a ser un autopanegírico; un libro de autobombo. Después de leerlo, todos tenemos clarísimos, porque nos lo repite cientos de veces, sus orígenes humildes, cómo se forjó a sí mismo pagándose los estudios, lo bien que le sientan a su mujer los jeans Bonaventure y, por supuesto, lo importante que es el puesto de director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, el primer secretario de Estado. El segundo puesto en importancia real del Gobierno, muchísimo más que los vicepresidentes y, por supuesto, que los ministros, ya que está en contacto directo y casi íntimo con el presidente, para quien llegó a ser imprescindible. De lo que yo buscaba, solo encontré la confirmación de que «¡No es la economía, estúpido, son las emociones!». El manejo de las emociones es la base de toda campaña política. Los ciudadanos, incluso los más instruidos, no tenemos ni idea de política, de historia ni de economía, por lo que no tiene sentido apelar a esas cosas, sino simplemente utilizarlas emocionalmente. Aplicar aquello que Daniel Goleman llamaba «inteligencia emocional». Quien lo sabe hacer es quien se lleva el gato al agua, aunque detrás no haya más que humo. El mismo humo que nos vende Iván Redondo en El Manual.